Gran Logia Espiritual Núm. 1

                                                                               CASA DE LAS ALMAS

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Casa de las Almas

Conversando sobre Espiritismo...

Introducción a Mensajes de Allan Kardec dictados a León Denis

 

Nuestros guías espirituales nos han señalado la importancia de colaborar en estos momentos en la divulgación de una serie de mensajes que fueron dictados por Allan Kardec a León Denis para ser incluidos en su último libro “El Genio Céltico y el Mundo Invisible” (1927).

 

Citamos las palabras de León Denis, de la Biografía de Allan Kardec, de Henri Sausse,  refiriéndose a estos mensajes:  “Allan Kardec ha hecho todavía más: nos ocupó dictándonos una serie completa de mensajes que se encuentran al final de mi libro y algunos de los cuales se elevan hasta el límite extremo de la comprensión humana.  Dos de ellos adoptan, en especial, este carácter, y tienen por título: 'Origen y evolución de la vida universal.  Las fuerzas radiantes del espacio.  El campo magnético vibratorio’.  Nuestros guías nos declaran que todo lector podrá extraer de esta obra una orientación nueva que, ‘en el estado de evolución a que hemos llegado, es la única compatible con el grado de resistencia del cerebro humano'”.

 

Es nuestro deseo que la lectura de estos dieciséis mensajes despierte en cada lector la comprensión de la gran dimensión que toma la vida humana en el universo.  Que cada una de estas frases pueda crear en nuestras mentes esas imágenes que las palabras no pueden describir, que nos lleven a las profundidades de la creación que sean permisibles para cada uno de nosotros.

 

Siguiendo las explicaciones y las palabras del Maestro Kardec, entendemos que nuestros espíritus, complacidos, habrán de recorrer las inmensidades del espacio con la alegría y el gozo que produce el sentido de pertenencia, la perplejidad y admiración ante tanto resplandor y grandeza en la obra divina.

 

Con la satisfacción de haber cumplido con la encomienda, ofrecemos a nuestros hermanos la traducción de estos mensajes y siendo dieciséis el número de mensajes, estaremos presentando uno cada semana. 

 

Mensaje recibido el miércoles 21 de febrero de 2007

 

Entramos en  el estudio y esclarecimiento de cómo ha sido diseminada la semilla de luz en este globo.  Han sido insertadas a través del tiempo y en diferentes civilizaciones y en diferentes épocas edificando una sobre otra, creciendo en entendimiento en los seres que habitan aquí.  Uno que reciba la luz, va compartiendo con los de su entorno y ellos en sí van compartiendo con el suyo y así sucesivamente, va creciendo esa oleada de luz del momento. 

 

Cada época ha traído su propia iluminación en diferentes partes del mundo, simultáneamente o poco a poco.  Han sido variadas pero constantes esas   inyecciones de iluminación en este plano.

 

El Cristo, como lo mencionan, ha sido el mayor ejemplar de lo que pueden adquirir en este plano del nivel de iluminación, de amor que pueden llevar los que aquí habitan.  Sin ser el último en traerlos, en materializar, porque él nunca se ha apartado.  Como él ya no vendrán, pero ha habido, hay y habrán seres que también imparten esa luz.  Y aunque no se reconozcan, son parte de esa cadena. 

 

Cada uno, como individuo, es una célula que emite la luz que deciden emitir.  Cuando se agrupan, crean una célula más grande que a su vez, se unifica por lazos energéticos a otras células de luz en el plano.  Así se crean las redes energéticas iluminadas de las que tanto hablan por ahí.  Y así las flores de luz cubren el plano.  Pero ha llegado la hora de intensificarlas, de incrementar sus potencias porque el plano se polariza.  Y hay que trabajar más arduamente para mantener los equilibrios.

 

Esta luz viene en crecimiento desde muy antaño y somos mas que un eslabón más en esa cadena que no ha de terminar.

 

Pero nos toca ser concientes de la necesidad de equilibrio individual para crear el equilibrio grupal para mantener y sostener el equilibrio terrestre.  Todos sus estudios seguirán como verán, conduciéndolos hacia este conocimiento.  Saber de donde vienen para saber hacia donde se dirigen.  Se sigue anunciando la hora que todos esperan, el gran acontecimiento para acudir al llamado, pero así no es, no puede acudir al llamado quien no se prepare porque no se puede encender esta llama sin la debida preparación.   Solo será efímera si sucediera de esa manera.  Para que sea duradera y útil, debe ser edificada.  No es nada que ya no sepan, solo trayéndolo a perspectiva y uniéndolo a eso que piensan que es separado.

 

Debo retirarme ya, pero no sin antes decirles que estamos con ustedes, que es difícil llegar pero cuentan con nuestro apoyo incondicional.  Saben que la luz está, decidan proseguir en ella y verán como florece en su interior las flores de lo Alto. 

 

Adelante.

 

 

El Genio Céltico y el Mundo Invisible -  de León Denis

CAPÍTULO XIII - MENSAJES DEL MUNDO INVISIBLE

 

Publicamos a continuación la serie de mensajes dictados por medio de la incorporación mediúmnica por los grandes y generosos Espíritus que bien quisieron colaborar en nuestra obra.  La autenticidad de estos documentos reside no sólo en ellos mismos, por el hecho de que superan sobre muchos puntos el alcance de las inteligencias humanas, sino también en las pruebas de identidad  a  que están vinculadas. Por ello durante nuestras conversaciones con el Espíritu de Allan Kardec, éste entró en algunos detalles precisos sobre su sucesión y los desacuerdos que surgieron, a este respecto, entre dos familias espiritistas, con particularidades que el medio no podía absolutamente conocer, no siendo mas  que un pequeño niño de padres que ignoraban el Espiritismo. Estos detalles se habían borrado de mi propia memoria y pude reconstruirlos después de mucho  investigar y rebuscar. 

 

En cuanto a su valor científico y moral, se verá que los temas tratados en estos mensajes alcanzan el más alto grado de la comprensión humana actual. Lo sobrepasan incluso en algunos casos, pero nos permiten sin embargo, entrever la génesis de la vida universal. Al someter esta obra a su consideración, los autores nos dicen que ella contiene una nueva orientación que, en la fase de evolución a que han llegado, es la única compatible "con el grado de comprensión y resistencia del cerebro humano".

 

Recordemos sin embargo, a los que lo habrían olvidado, que los Espíritus tienen a veces grandes dificultades de expresar por un organismo, un cerebro extraño, conceptos e ideas poco familiares a éste último. Ahora bien, es el caso precisamente en lo que se refiere a nuestro medio y la cuestión céltica.  El mismo Allan Kardec lo constató durante sus mensajes, como se verá más adelante.  Son  necesarios esfuerzos persistentes de la voluntad para crear en el cerebro de un medio las expresiones, las imágenes poco usuales. Esto explica las críticas que pudieron ser dirigidas a algunos difuntos famosos con respecto a las diferencias de estilo observadas en sus comunicaciones.

 

Una otra objeción consiste en afirmar que  reencarna Allan Kardec en el Havre después de 1897.  Eso sería, por lo tanto, haber llegado al trigésimo año de su nueva existencia terrestre. ¿Ahora bien, se puede admitir que un espíritu de este valor haya esperado tanto tiempo para revelarse por obras o acciones adecuadas?  Por otra parte, Allan Kardec no solo se comunica en Tours, sino también en varios otros círculos espiritistas de Francia y Bélgica.   En todos estos medios se afirma por la autoridad de su palabra y la sabiduría de sus conocimientos.

 

He aquí en primer lugar, la presentación del Espíritu de Allan Kardec por el guía director de nuestro grupo:   "Les anuncio la visita del Espíritu de Allan Kardec.  Constaté el ambiente puro y el bonito color fluídico que rodea este Espíritu, el resplandor de su fe en la fuerza divina superior. Es lo que le permitió, durante sus existencias,  proseguir una evolución que le da, a cada paso, conocimientos, intuiciones más precisas sobre las formas y las leyes de la vida universal. Se dedicó especialmente a Francia y a la llama céltica, es decir, la fe primitiva natural, que siempre ha brillado en él.

 

Allan Kardec se dedica a restablecer esta fe en la conciencia y la subconsciencia de los franceses, con el fin de ayudarles a elevar su espíritu y a acercarse al rayo céltico.

 

El medio, ignorando completamente la cuestión céltica, nos ofrece una garantía perfecta contra la autosugestión. 

 

El celtismo representa la fe ardiente emanada de las corrientes superiores y transmitida en su región por una radiación que ayudó poderosamente al desarrollo de la conciencia francesa. Es uno de los lazos más vivaces al culto divino, al culto de la supervivencia y al de la patria. Así, en sus rezos, la pequeña llama céltica que enciende las conciencias de los franceses, se eleva, brota en la medida que la sinceridad se exalte.

 

Deben, en su obra, recurrir a las reminiscencias célticas para restablecer esta fe ardiente en la divinidad que provoca sobre nuestro mundo el envío de corrientes generadoras y benefactoras. Esta alta aspiración, los corazones puros la poseen. Como antes los Celtas, las almas que tienen sed de ideal buscan en las fuentes de la naturaleza esta luz benefactora que simboliza la grandeza divina. Allan Kardec les dirá cómo y porqué este rayo céltico se dirigía al suelo armoricano.

 

Si estuviera aún en la tierra me serviría de este tema para demostrar que es a la chispa transmitida por los Celtas a quien debemos, en distintos grados, la necesidad de la creencia en el más allá, la satisfacción en la expansión del alma, y la percepción de la luz espiritual que nos prueba que todas las criaturas son la obra de Dios.

 

Concluyo afirmándoles que el rayo céltico es la guía que los dirige hacia el foco supremo de luz. Es por esta luz que llegarán a comprender la marcha de la vida universal. En sus vidas, a medida que suban hacia Dios, beberán  en estas fuentes poderosas, aprenderán a conocer las fuerzas insospechadas del éter, las vibraciones creadoras que demuestran la existencia del foco divino".

 

 

 

No. 1- ÚNICA FUENTE DE LAS TRES GRANDES REVELACIONES:   BUDISTA,  CRISTIANA  Y  CELTA

 

Soy feliz por descender cerca de ustedes, ya que experimento una satisfacción moral, un placer real, de sentirme bien adaptado a seres que desarrollan radiaciones sensiblemente idénticas a las de mi periespíritu. Esto nos muestra que es necesaria la adaptación fluídica para poder comprender e intercambiar sus pensamientos y sus observaciones, según los medios en los cuales se quiere descender. Cada individuo proyecta una radiación conforme con el número de sus existencias; y la riqueza molecular de los fluídos que  componen su yo psíquico está también en relación directa con los trabajos, las pruebas sufridas, del esfuerzo continuado a través de sus existencias, o sobre un mundo, o en el espacio. Añado que me es especialmente agradable descender en este país de Francia, que yo amé, habitando materialmente desde la “Armórica” hasta la “Marienne”.

 

Cada terruño desarrolló en mí conocimientos que no se perderán jamás. Como celta, yo me impregné de esa mística que me podía aportar toda vibración del espacio. Luego, en mi penúltima existencia, en Saboya, adquirí una resistencia moral que me fué necesaria para predicar la doctrina que conocen.  Pero en primer lugar, hablemos de la existencia por la cual tomé pie en Bretaña, y que fué como la existencia iniciadora proyectando en mi ser la chispa de la vida universal.   Esta chispa brilló más o menos a través de mis distintas vidas, según que pretendiera adquirir tal o cual cualidad que se reconciliara, más o menos, con la materia o con el espíritu.

 

Hay seres que no pueden admitir las existencias sucesivas.   En ellos, la chispa iniciadora aún está velada, ya que la lucha material los absorbe en su totalidad.   Hay existencias de fe, hay existencias de trabajo, ya que es una ley inmutable, uno de los principios fundamentales para que el ser se desarrolle a través de alternativas para recoger los gérmenes benefactores que deben ayudarle a progresar en los espacios.  Dios proyectó la parcela de luz que es el alma, y esta radiación de pensamiento divino debe llegar, por transformaciones e incrementos sucesivos, a formar un foco radiante que contribuirá al mantenimiento y al equilibrio de la atmósfera de los mundos.   Es un precepto de orden general que indica la necesidad de la pluralidad de las vidas.  

 

Las primeras sociedades humanas que poblaron su tierra bosquejaron las civilizaciones futuras;  sobre algunos puntos, la iniciación espiritual  avanzó bastante, los Egipcios, los Celtas, los Griegos, por ejemplo, llevaban en ellos focos radiantes que paralizaban las fuerzas materiales. Ya ellos establecían elementos de progreso sobre su globo.   El vaivén de los seres que vivirían alternativamente en su superficie, luego en el espacio, podría por lo tanto, continuarse con regularidad.

 

Los recién llegados, según su grado de evolución, procederían de grupos pertenecientes a mundos inferiores, o existentes, o desaparecidos.   Estas consideraciones de orden general eran necesarias antes de hablar más concretamente de Francia, su influencia fluídica y su radiación en el mundo.

 

La idea céltica es la esencia misma, ella emana del foco divino y representa el espíritu de pureza en la raza; ella debe encender, a través de los siglos, el alma nacional.   Es el impulso hacia las esferas superiores, el conocimiento inicial del foco divino, la supervivencia del pensamiento, la correlación de las almas y mundos, la orientación hacia un objetivo que debe esclarecerse y precisarse a medida de nuestra evolución.

 

El celtismo es el rayo de luz que señala el camino a los estudios psíquicos futuros.   Es sobre él que se incorpora, en su país, el pensamiento del cristianismo, como el propio cristianismo se había impregnado de este otro rayo, el misticismo oriental.

 

Existe sobre su mundo algunos puntos privilegiados fluídicamente que son como miradores, condensadores y reflectores de fluídos, destinados a hacer vibrar las mentes y los corazones de los pueblos del planeta.  Sobre estos puntos, tres focos  se encendieron: el foco oriental en India; el foco cristiano en Palestina; el foco céltico en Occidente y en el Norte.

 

Si se estudia la génesis de los fenómenos que concretaron las doctrinas, se verá que la causa superior es siempre la misma y que su planeta es tocado por estas corrientes, o haces de ondas superiores, que son las verdaderas arterias de la vida universal.   Por su evolución, se produce ahora un nuevo foco radiante de pensamiento que mostrará a la humanidad toda la belleza, la grandeza, el poder de la obra divina.

                                      

                                                 ALLAN KARDEC                                                    12 de febrero de 1926

 

 

 

N° 2. – EVOLUCIÓN  DEL PENSAMIENTO A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

 

En nuestro último encuentro les hablé de los tres grandes focos espiritualistas encendidos sobre la tierra para iluminar la marcha de la humanidad.  El foco oriental fue puesto en acción por Espíritus de las esferas superiores cuya misión era elegir seres que mostraran mayor conciliación con la naturaleza.  Querían demostrar que estando encarnados, al liberarse de las pasiones, se podía entrar en sintonía directa con las grandes corrientes superiores que deben ayudar a la evolución de las sociedades terrestres. Tendrían, a su vez,  el testimonio en el estudio de la existencia de los grandes sacerdotes hindúes, los lamas, que tenían a Buda como ejemplo y se esforzaban, sobretodo, en inmunizarse contra los fluidos materiales que recorrían la Tierra.

 

Los Espíritus superiores habían actuado sobre una región de la humanidad donde se estaba menos sujetos a los deseos de la pasión.  Quiero hablar de los monjes del Tíbet, luego de algunos que existieron en la India.  He aquí pues, un punto admitido: el ser humano, en ciertas condiciones de aislamiento, ascetismo y elevadas aspiraciones, puede sentirse en constante relación con los mundos superiores.  Los antepasados de los médiums están allí; llegaron a dar a conocer su existencia a la humanidad, pero para no dividirse, derrochar sus fuerzas, es la razón por la cual  permanecieron en el círculo oriental. 

 

Para que el pensamiento humano fuera impresionado de una manera más concreta, fue necesaria la llegada del Cristo  y que él se mezclara  íntimamente con las muchedumbres.   El Cristo, como los iniciados de la India, llevaba en él numerosas chispas de la fuerza divina.  Esta fuerza divina se transmitía por su palabra y por la acción de los apóstoles.  Pero sobre algunos puntos de la Tierra, y especialmente en Galia, los sacerdotes celtas, los propios druidas, transmitían igualmente las mismas radiaciones del foco divino simbolizándolos a su manera, es decir, inspirándose más concretamente en la naturaleza.

 

El druida, como el Lama, tomaba de las fuentes generadoras del espacio las fuerzas que despertaban su fe y lo atraían hacia el foco superior.   Las formas pueden variar, pero en el círculo del Oriente, en el Cristianismo y en los Druidas, hay un punto absolutamente idéntico: es que el ser humano, cuando sabe desprenderse de las atracciones materiales, vibra lo suficiente para percibir las emisiones de los grandes focos celestiales. Los sacerdotes del Oriente, el Cristo y los Druidas eran puntales impregnados de estas ondas potentes y, por lo tanto, podían producir fenómenos que impresionaban a las muchedumbres.

 

En su tiempo moderno, el magnetismo, que es una de las formas del dinamismo universal, desempeña un papel importante en todos los que constituyen los polos de atracción y saben usar la oración.

 

Es necesario reconocer que entre los druidas, se producían  acciones, por ejemplo, los sacrificios humanos, últimos vestigios de una grosera barbarie,  destinados a impresionar a las masas.

 

Desde el origen de estos tres grandes focos de difusión espiritualista, la fe y el ideal sufrieron alternativamente, detenimientos y retrocesos; el impulso del misticismo se despertó aquí y allá, bajo la acción de las oleadas correspondiendo al estado de evolución de nuestra humanidad.

 

Por otra parte, la ciencia positiva en su marcha, fue opacando la fe. El día en que un nuevo foco se encienda sobre la Tierra, suscitará una curiosidad muy natural.  A la hora presente, los centros parecen desplazarse.  No me sorprendería ver algún día, en América, constituirse un polo capaz de refrenar el positivismo del pueblo americano. Este pueblo es, como su composición étnica, muy variado, desde el punto de vista ideal.   Es del lado de la India que podemos esperar ver brotar un día los fenómenos que nos interesarán al más alto grado. Esta región de la Tierra siempre ha estado impregnada de misticismo, como en Francia, vuestra Bretaña conserva siempre una fe ardiente en el espíritu del más allá.

 

Recientemente, tuvieron lugar unas experiencias con la participación de un ser que parecía poseer bonitas cualidades de transmisión fluidica;  pero se rodea con apóstoles demasiado realistas, sin embargo hay allí una indicación, una dirección, un simple hilo de conexión con luces espirituales.   ¡Es un ser evolucionado, pero no comparable a Buda y al Cristo!

 

La espiritualidad debe evolucionar, y en algunas épocas se revive la fe que se ahogaría en el materialismo.   Buda, el Cristo y los Espíritus de los Druidas representan fuerzas superiores de la luz divina y trabajan para mantener la Tierra en el grado de equilibrio necesario para proseguir su evolución, ya que, si la espiritualidad se apagara sobre su planeta, el materialismo lo invadiría y terminaría por corroerlo y disolverlo.  La materia debe ser mantenida en suspensión por la acción superior del espíritu.  En realidad, no es más que la pantalla sobre la cual viene a reflejarse el rayo de luz de la vida universal.

 

Allan kardec

12 de marzo de 1926

  

N° 3. - MISMO TEMA

 

Ya hablé de los tres focos: budista, cristiano y druida. Saben que el foco cristiano que, en resumen, es una emanación de las doctrinas orientales, se extendió avanzando hacia Italia, luego se enfrenta a la esfera independiente que representaba un polo atractivo igual, constituido por el mundo céltico. Incluso desde épocas distantes se fueron creando grandes focos de atracción, seres vinieron en misión tras de haber vivido en planetas más avanzados, más viejos que el de ustedes, con el fin de sembrar, junto al trabajo material, la semilla que abastecía la llama de las conciencias humanas.

 

El tiempo no cuenta; el destino y la vida universal se desarrollan eternamente.  Cuando las moléculas gaseosas de calor, vapor y agua que formaron su tierra se condensaron para formar el protoplasma de la materia,  era necesario que  entre los  seres que debían poblar este nuevo mundo, los iniciados superiores vinieran a transmitir a las conciencias tan primitivas la aceptación de una ley de orden superior.

 

Es por eso que en Oriente, en Palestina y en la Galia se formaron los focos  de atracción.  Si el principio fundamental que los inspiraba era el mismo, la forma pudo variar en sus aplicaciones;  pero al analizar estos principios se ve que la tesis de la supervivencia eterna es igualmente aceptada.  Los druidas, ellos establecidos a orillas de las costas, se inspiraron en los elementos directos exteriores para la concepción de los tres círculos que sintetizaban las fuerzas naturales y morales.  Existía una iniciación de varios grados y se la encuentra en las formas del culto, y es dentro del cristianismo que la iniciación fue parcialmente rescatada.  Considero que la doctrina del Cristo era más pura que otras, porque es más simple.

 

Se iniciaba a los druidas cuanto más se acentuaba su grado personal de mediumnidad.  En ellos, el sacerdote, la sacerdotisa, viviendo en medio de la naturaleza, recibían la iniciación por la intuición de una manera más directa que en el culto cristiano. Si se analiza el druidismo, se encuentra una enseñanza esotérica muy desarrollada. Sin embargo, el cristianismo le es superior desde el punto de vista humano ya que se adapta más concretamente a las debilidades humanas, en tanto que el druidismo con sus doctrinas de orden elevado , consideraba a la raza humana como inferior. Su enseñanza, mejor comprendida por los privilegiados, llevaba a la masa a  caer en ciertas supersticiones. 

 

En resumen, dentro del celtismo no hay que retener sino el principio inicial; sus sacerdotes, viviendo en contacto con la naturaleza, comunicaban directamente con las fuerzas invisibles, más interesados en conservar a pesar de todo, los resultados materiales que se desprendían de la transmisión de las enseñanzas y que se deformaban, descuidando demasiado los conceptos de justicia y amor, en el seno de una población aún bárbara en aquella época.

 

Podemos ver que los tres focos: budista, cristiano y druida se complementan.  Jesucristo personifica la luz de las esferas casi divinas, luz que, por sus ondas benefactoras, debe esclarecer, vivificar la conciencia. El druidismo, con el poder de fuentes vivas de la naturaleza,  percibía las vibraciones de los mundos y las emanaciones de la vida universal.   Lo que el Cristo recibía directamente de los seres superiores, el druida lo obtenía por medio de las corrientes transmisoras del pensamiento de los seres desencarnados. 

 

Se produce en la hora actual nuevas agrupaciones fluidicas, que no se materializan todavía, mas están destinadas a formar un foco de atracción que será el cuarto ciclo.   Éste aceptará la realidad de la vida superior susceptible, en algunas condiciones, de comunicar con los seres humanos dotados de conocimientos científicos ligados a un elevado ideal. Sus convicciones ayudarán a restablecer el equilibrio necesario entre la existencia material y la inspiración espiritual.

 

ALLAN KARDEC

23 de abril de 1926

 

4.  CELTAS Y ATLANTES

 

Vuestro grupo se ha inmunizado porque permanece alejado de las pasiones humanas.  Son bien celtas gracias a su voluntad de permanecer en la conciencia primitiva de su raza. 

 

Una de las formas del celtismo puro es el amor de la naturaleza. ¿Ésta no es el reflejo de la belleza y la grandeza divina?  Otorga a los humanos las más puras alegrías del espíritu y los sentidos; establece una comunicación a través de las esferas azules y las corrientes extraterrestres.

 

El celtismo es aún el amor de la familia, el conocimiento intuitivo de las anterioridades y afinidades; el apego al suelo cuyas radiaciones geológicas se asimilan a las radiaciones individuales.

 

           Pregunta:   ¿ Hay, como algunos lo pretenden, una diferencia entre celtas y galos?

          Respuesta. – Hay en el celta, según el punto de vista humano, dos orígenes: el origen normando y anglonormando.

 

Existe en la Bretaña los individuos de raza más bronceada, el pigmento más rojo, quizá vendrían de la Atlántida, pero son especímenes aislados y raros.

 

Parece que habría habido entre la Atlántida y la Bretaña francesa una isla sobre la cual vivieron estas tribus.  Del país de Gazcuña una colonia habría emigrado a la isla de Oléron.

 

Recuerden que la chispa céltica es el elemento primordial que debe mantener el nacionalismo francés actual, ya que la chispa vital de la conciencia del francés salió del celta.

 

El pasado nunca muere completamente para el hombre.  El hombre bien puede olvidarlo,  pero lo guarda siempre en él.  Ya que como es él mismo en cada tiempo, es el producto y el resumen de todos los tiempos previos.

 

ALLAN KARDEC

22 de mayo de 1926

 

 

N° 5. – SOBRE  EL  ORIGEN  DE  LA  CORRIENTE  CÉLTICA

 

La vida de los planetas, como la de los individuos, debe sufrir fases sucesivas, y conforme a esas fases, la homogeneidad de los fluidos es más o menos destruida o respetada  .  Su Tierra entró en su curso en contacto con una de las grandes corrientes que constituyen las arterias de la vida universal.  Esta corriente es extremadamente potente y va a producir efectos diferentes, según la naturaleza de los seres.   Los Espíritus de orden inferior que residen entre su planeta y esta  corriente, no pueden soportar la atracción fluidica que se desprende y he ahí la revolución automática de éstos hacia la materia.   Su influencia traerá un recrudecimiento de las bajas pasiones.

 

En cuanto a los terrestres que se complacen en la meditación y apelan a las fuerzas, a las aspiraciones superiores, los efluvios de esta corriente los alcanzarán y es por ahí que recibirán intuiciones y comunicaciones.

 

Añadiré que esta corriente vital tiene la propiedad de mantener en el espacio la vida periespiritual y espiritual, y sobre la Tierra ilumina las conciencias evolucionadas.

 

Pueden pues, constatar sobre su tierra, en el momento actual, por una parte, una debilitamiento en todas las creencias elevadas, y por otra parte, una afluencia de misticismo.  Esta es la razón por la que su estudio sobre el celtismo viene a su hora y considero que la corriente de la que hablo puede ayudar, reanimando las conciencias, y hacer brillar la chispa de las anterioridad.

 

Saben que uno de los principales elementos de su raza es el celtismo, que se formó desde la formación de la Tierra, desde la aparición de los primeros seres humanos.  El celtismo es realmente una proyección de luz procedente de uno de los haces de la vida universal.

 

Cada raza es influenciada por un haz diferente, cuyas radiaciones se adaptan a algunas partes del suelo, según su naturaleza.

 

Cuando su planeta estaba aún en estado de formación, sus distintas capas ya estaban en relación directa, por vibraciones, con algunos haces de luz de las arterias que animan el gran Todo. 

 

Esta es la razón por la que cada raza conservó en el fondo de su subconsciencia la chispa generadora que animó las primeras manifestaciones de la vida.  Cada raza posee pues, cualidades diferentes.  El ser debe adquirirlas todas a través del tiempo, en un orden sucesivo y, para eso, debe pasar por los medio ambientes dominados tanto por la virtud, tanto por la pasión.  Observemos que la pasión no es ya una virtud y cuando la virtud se altera, es cuando la corriente fluidica se mancha de ondas que pueden deslustrar su resplandor.

 

No les hablaré de la composición química de las ondas que generaron la chispa primaria que anima a cada pueblo y a cada individuo.   Francia siempre ha guardado su chispa primitiva.   Según el estudio de la historia y la prehistoria de Francia, a pesar de algunas deformaciones, se ve que persisten a través de los siglos, las virtudes de la raza. Que son:

 

          1° actividad intelectual sostenida.

          2° conciencia en el individuo de su automatismo integral.

          3° necesidad de misticismo e ideal, incluso cuando la

               conciencia del individuo se desvía.

          4° lucha constante entre la pasión y el ideal.

 

Tales son las características de su raza.  En todo el territorio se encuentran estas cualidades fundamentales, y las pasiones son más o menos idénticas.  En su origen fueron radiaciones venidas del oeste que afectaron a su país.

 

Si desde el espacio, ustedes pudiesen seguir la génesis de un mundo, verían que antes de que se suministre a sí mismo, hay en su entorno una clase de red fluídica que le nutre.  El polo vibratorio que nutre su raza se adhirió a su planeta por el sur de Bretaña.  En esa época, ello es cierto, no había ni Bretaña, ni Galia, sino solamente una capa gaseosa homogénea; las vibraciones se extendieron del sur al norte en forma de abanico, y se pusieron en contacto en esta dirección con la capa gaseosa.   Este estado de cosas duró durante todo el período de transformación de la corteza, y cuando los primeros seres humanos aparecieron, se impregnaron de estas radiaciones.  Esta radiación primaria que tocó su país se transmitió a través de las generaciones y las existencias, ya que cada ser se lleva con él en su subconsciente la chispa vital producida por la primera propulsión.

 

Es por eso que hoy en día, en Bretaña o sobre las costas inglesas del suroeste, se encuentran las mismas características de aspiraciones, de apego al suelo, lo que prueba que las vibraciones fueron las mismas en toda esta región, mientras que si más se aleja del centro-oeste, tanto más se constata que la pureza del sentimiento céltico se debilita.

 

En resumen, el celtismo corresponde pues, al punto de llegada de una corriente, extraída de las arterias de la vida universal, y que penetró el entorno terrestre a partir de su formación, justamente al centro-oeste. He ahí las chispas vitales que dormitarán siempre en la conciencia francesa.

 

ALLAN KARDEC

4 de junio de 1926

 

 

 

N° 6.    LA CORRIENTE CÉLTICA Y EL CARÁCTER FRANCÉS

 

La raza céltica que, de un modo general, había tomado pie sobre su globo al oeste de Francia, con prolongación hacia el noroeste, aprovechó las radiaciones transmitidas por el haz vibratorio del que se habló. Todo celta puro debía pues, ser impregnado de las virtudes y pensamientos que llegaban directamente de los focos de luz superiores. Se manifestaban en los inspirados, druidas y bardos, por un ímpetu y un reconocimiento hacia la luz del espacio en un brote de amor, de gratitud por las alegrías experimentadas en las esferas vibratorias del astral.

 

A medida que se alejan del punto de contacto con este rayo de luz vibratorio, las virtudes primarias transmitidas por este rayo de luz se van debilitando; pero los seres que se sucederán sobre la corteza terrestre seguirán recibiendo, por rayos complementarios e intermitentes, aunque con menor intensidad, las radiaciones del pensamiento superior.

 

Mientras más el ser humano se va desprendiendo de la influencia material, desde el punto de vista vibratorio, más su comprensión se acercará intuitivamente a la vida extraterrestre.  Intentemos reconocer lo que ha permanecido, a través de los siglos, de la chispa primitiva, transmitida por reflejo en el momento de la creación de su globo.

 

En vuestra raza francesa el misticismo se deriva de la chispa céltica con la generosidad particular a esa raza; luego, a medida que se remonta del sur hacia el norte, toma un sentido cada vez más reflexivo, temperado.

 

A través de los siglos, estas distintas cualidades se fueron fundiendo para formar su raza francesa. Al analizarlo de cerca, esta raza tiene subdivisiones y, si pudieran ver bajo el microscopio lo que permanece de la chispa individual, de su esencia divina, ustedes podrían constatar que donde ella permaneció más fuertemente impregnada, fue en el misticismo.

 

Hay causas y leyes que rigen a cada individuo. Todo ser humano debe poseer sus cualidades propias, sus vibraciones particulares, con el fin de recibir e intercambiar las intuiciones con los mundos superiores. Si leen en el alma de un bretón, mientras está en oración, verían la pequeña chispa de su conciencia vibrar de una manera intensa bajo el efecto de los rayos de luz refractados del suelo y que deben mantener la creencia mística.

 

Si este bretón, fuera de su ambiente, y puesto en contacto con un médium auténtico, su educación esotérica se volverá fácil y el mayor número encontraría en poco tiempo, en su subconsciencia, la creencia pura de las existencias pasadas.

 

ALLAN KARDEC

25 de junio de 1926

 

 

 

No 7. - ANALOGÍA DEL IDEAL JAPONES CON EL CELTISMO

 

Mi país está lejos del vuestro. Escribía en mi lengua materna humana. No la comprendieron, los caracteres eran de arriba a abajo, son fonéticos. (El espíritu antes de hablar había trazado sobre la mesa signos incomprensibles para nosotros.) Eso va a decirles un poco sobre mi origen. He sido enviado por Allan Kardec para decirles que la esencia espiritual que anima al pueblo japonés es idéntica a la que impresionó a los primeros celtas. La espiritualidad se desprende de las mismas fuentes de luz del espacio. Así como recibieron un rayo de luz que se unió al planeta en Bretaña, como se lo expliqué, un rayo de la misma esencia se unió sobre la parte del globo que incluye a Japón y que se irradiaba hasta Manchuria. Nosotros, japoneses, adquirimos por lo tanto, la impresión imborrable de la vida del espacio. La vida terrestre es un sueño y la grande, elevada, luminosa vida está en el seno del éter.

 

El japonés, a quién le preocupa su elevación moral, conserva siempre en el fondo de su conciencia el recuerdo íntimo del vínculo que lo liga a la vida superior. De ahí, nuestro culto para Dios y los seres evolucionados que pueblan el universo bajo formas diferentes. De ahí, nuestro culto al pensamiento, en homenaje a los desencarnados que lejanos y cercanos, forman nuestra familia espiritual y humana.

 

Cuando el espíritu va directamente, y sin reserva, hacia los focos de luz eminentemente espiritualizados, experimenta otros pensamientos que son los conocimientos que deben generar la evolución moral, y preservarlo de la influencia del materialismo. Es por eso que los Orientales conservan el culto de los muertos. Es por eso que, por su parte, los druidas evocaban siempre, en los círculos de piedra, los seres que viven en diversos planos. De ahí, instintivamente, el valor ante la muerte, el espíritu de sacrificio y el amor a la naturaleza.

 

La naturaleza japonesa parece, actualmente, haber perdido algo de la llama mística de siglos pasados.

 

Eso se debe a las tinieblas que envuelven su tierra. Como en el origen, las grandes corrientes afectaban la nebulosa en su formación, a la hora presente, esta tierra, que no es ya nebulosa, ha servido de pantalla a las radiaciones del espacio y, por lo tanto, ha sido presa de la materialidad en sus iniciaciones y en su fe mística. He ahí lo que me está permitido decirles hoy para su conocimiento personal. Tengo pena al dar mi pensamiento, ya que no conozco su lengua. Fué necesaria la ayuda de un espíritu que asistiera para que mis formas-pensamientos se encuentren claras en el cerebro del medio y sean traducidas por mediación de él.

 

Regreso al espacio libre y satisfecho de haber podido volver de nuevo sobre la tierra para comunicarles un pensamiento que pueda encender la flor cuyo perfume va a esparcirse a través de las hojas de su futuro libro.

 

KASULI

Antiguo preceptor del Tribunal

Imperial de Japón. 25 de junio de 1926

 

 

 

No. 8. - LOS PROCEDIMIENTOS ESPIRITUALES DE LOS DRUIDAS

 

Es interesante darles a conocer el punto de contacto y las diferencias que existen entre las religiones orientales y el celtismo. Se encuentran en Japón los puntos fundamentales idénticos a las corrientes vibratorias lanzadas en Bretaña.

 

Ustedes tienen nociones precisas sobre el celtismo y saben que los Druidas y algunos iniciados experimentaban estas vibraciones que, menos analizadas que hoy en día, se traducían en ellos por simples intuiciones.

 

Durante las ceremonias druídicas, los sacerdotes y las sacerdotisas caían en  éxtasis. La druidesa era el médium de los druidas, mejor preservada, por habitar en medio de la naturaleza. En general ella era una casta. Las poblaciones de este tiempo estaban al refugio del materialismo y por eso era necesario afectar su imaginación con los sacrificios. Los sacrificios, o de seres humanos, o de animales, hacían la base de las ceremonias druídicas, y se precedían de cantos que constituían llamados vibratorios propios para facilitar las intuiciones. Algunos druidas tenían el poder de provocar la exteriorización de los sujetos de modo que éstos bajo la influencia del sueño magnético iban voluntariamente a la muerte.

 

La atmósfera terrestre en esta época y en esta esquina de Francia, bajo la radiación vibratoria de la que les hablé, era más fluída que la atmósfera de hoy día.

 

Vibraciones más fuertes vinieron a afectar su tierra, a medida que su caparazón se espesaba y la naturaleza de las vibraciones se transformó. Nosotros no podemos siempre, desde el punto de vista vibratorio, actuar sobre el suelo como se hacía en el tiempo de los Druidas, nosotros debemos limitamos a influir sobre algunos temperamentos susceptibles de almacenar fuerzas fluidicas, vehículos del pensamiento. Al seguir la evolución de su planeta constatarían que los efluvios pierden parte de su carácter volátil para tomar mayor fuerza vibratoria y es por lo que el cerebro humano llegará, por adaptación científica, a descubrir las fuentes del alma universal.

 

Digo la adaptación científica, y no la ciencia pura sola, ya que la ciencia debe ponerse sobre el camino de la orientación espiritualista, y es la conciencia, encendida por la fe, quien la guiará hacia un conocimiento más alto y más amplio.

 

Para volver de nuevo a los Druidas, recurrían a las invocaciones a la naturaleza para ponerse en un estado de equilibrio, capaz de hacerles experimentar las vibraciones de los pensamientos superiores. Se desprendía para ellos que el hálito superior existe, que la tierra se rodea con fuerzas creadoras, y que la vida no se detenía a los límites de los bosques bretones. Ciertamente, estas fuerzas no desarrollaban en los cerebros de los habitantes de entonces brillantes invenciones que habrían podido traer una civilización material casi espontánea. Pero lo que los Druidas enseñaban ya, es que la tierra es una estación que se formó fluídicamente y que debe evolucionar, luego desaparecer.

 

Los pensamientos de los Espíritus que impresionaban a los Druidas eran los de las individualidades que vivían en el espacio, o en mundos ya formados. Cuando un planeta está en formación y seres conscientes deben poblarlo, los primeros influjos que reciben son los que les darán de manera imperecedera la creencia en la vida superior e invisible. Esta creencia debe transmitir a través de las generaciones la luz en la conciencia que desde el punto de vista carnal, es necesario para la evolución y la transferencia en la pluralidad de las existencias.

 

Nosotros hemos tenido que hablar de las razas. Dejamos al druida proceder a la iniciación muy espiritual de los habitantes de una parte de Francia. El campesino bretón de esa época es un primitivo, naturalmente desde el punto de vista de la civilización humana. A través de la historia nosotros los encontramos siempre inmutablemente atados a tres grandes principios: amor a lo sobrenatural, amor a su tierra, amor a la raza. El amor a lo sobrenatural les llega por esta afluencia de las radiaciones transmitidas por medio de los druidas que, desde el punto de vista humano, impregnó la materia carnal de un misticismo sostenido por una imaginación religiosa y una fe ardiente para todo lo que es oculto. De un temor a la vida futura surge la impiedad en relación al Creador. De ahí derivan la ingenuidad mística de las muchedumbres y también la elevación sincera que inspira la abnegación entre los marinos y la resignación de casi todos los habitantes de la isleta de Armor.

 

La piedad es para el bretón el viático que sostiene el eslabón de la cadena de las vidas. El envoltorio carnal del bretón aspira los efluvios nutritivos transmitidos por el suelo. Si en su conciencia conserva siempre el misticismo y la confianza en la fuerza divina, él experimenta cierta clase de disfrute al penetrar en el ambiente que se desprende del suelo de su Bretaña. Este fenómeno le daría el equilibrio forzándolo instintivamente a permanecer sobre este suelo. La naturaleza de su tierra se asemeja a los brazos de una madre tierna, en que el corazón está representado por la fe mística transmitida por los rayos de luz del espacio.

 

En resumen, el amor a lo sobrenatural y el amor al suelo natal son los dos principales factores que forman la raza bretona. En este medio ambiente de suelo ardiente y misterioso, encuadrado por el mar, el habitante adquirirá las cualidades superiores desde el punto de vista de sensibilidad mística.

 

La raza bretona es a la vez sensible y robusta. La sensibilidad vibratoria le vino del espíritu y es de su suelo que le viene el ardor, a un salvajíismo que se reflejaría en su temperamento.

 

La naturaleza armoricana mantiene en su imaginación el culto de la leyenda, el de los antiguos ritos y, a pesar de las existencias sucesivas y las deformaciones inherentes a la civilización, cuando viene la muerte, el desencarnado bretón se lleva con él los mismos estigmas impresos hace siglos.

 

La impresión del celtismo pues, afectó la raza bretona, como ya lo dije, por capilaridad a través del suelo, y a través de las migraciones humanas la chispa céltica es y permanecerá uno de los focos que anima e ilumina a Francia muy tenazmente.

 

ALLAN KARDEC

9 de julio de 1926

 

 

 

 

 

No. 9. - VARIEDAD DE LAS RAZAS HUMANAS

 

Los celtas fueron los primeros padres de la espiritualidad. Son las palabras de uno de los grandes dignatarios de la iglesia, de León XIII, que tuve la ocasión de encontrar en el espacio y que me comunicó este pensamiento; concedo mucha importancia a esta palabra, prueba que la visión del espacio queda más clara que la de la tierra.

 

Con respecto a los supuestos orígenes orientales de los celtas, algunos historiadores se equivocaron. Ya les dije que un rayo fluidico de luz había afectado el Occidente en la vecindad de Bretaña, en la formación de la tierra, rayo que transmite los elementos necesarios de la vida universal. Más de un rayo similar afecta su planeta.

 

Varias de estas corrientes tenían fundamentos distintos aunque la frecuencia de las vibraciones era la misma. Observe que, si el lado occidental tiene la bonita luz espiritual céltica, no es necesario descuidar el constatar que en el oriente, e incluso en extremo oriente, existe un misticismo muy elevado que puede vincularse en los japoneses, por ejemplo, a algunas creencias célticas.

 

Desde el punto de vista de la raza, vemos elementos terrestres que están vinculados a los de Bretaña. Como consecuencia de un doble fenómeno de radiaciones, seres humanos, igualmente afectados por las radiaciones del espacio y por las de su suelo natal, pueden presentar las mismas características, en grados diferentes que las de otras razas. Por ello existe entre el campesino bretón y el campesino del Sur de Rusia, en Ucrania, por ejemplo, características análogas: veneración a la naturaleza, apego a su suelo, confianza innata en lo sobrenatural. No hay pues, nada de sorprendente para que algunos escritores, no conociendo los fenómenos de la vida magnética y extraterrestre, simplemente hayan sido impactados por estas analogías y han procedido a catalogar varias razas en un único tipo.

 

Pero puede suceder que entre dos elevados rayos de luz ocurran nacimientos de seres casi salvajes o rudimentariamente organizados. Tienen una prueba por la presencia de razas salvajes, como los hunos fijados en Hungría; más al norte, el pueblo germánico, al principio estas tribus encontrándose colocadas a igual distancia del rayo de luz céltico y el rayo de luz oriental. Cada raza evolucionada se encuentra bajo la acción del rayo de luz regenerador, luego se extienden ondas humanas en torno a este rayo hasta que éste encuentre las ondas venidas de otro rayo de luz. Y eso explica las diferencias entre razas, ya que el rayo céltico (lo cito porque está más cerca de ustedes) es de un orden espiritual muy elevado, y el rayo de luz oriental de igual orden, y fuera ellos, hay otros rayos secundarios, que tienen una característica totalmente diferente donde la luminosidad es rica en multitud de colores y donde las vibraciones son más rudas. Estos rayos representan el coraje brutal, la fuerza dominadora, tienen el testimonio en los germanos y los húngaros. Y como consecuencia de los choques entre las corrientes están las luchas de raza. Estas corrientes existen siempre, pero se transforman en el curso de los siglos, ofreciendo a los humanos el alimento y la asimilación del pensamiento según su grado de evolución y la naturaleza de su suelo. Ciertamente seres humanos colocados entre dos rayos superiores pueden lIegar, sea individualmente, o en grupo, a asegurar y a asimilar más elementos vibratorios superiores a su origen. Es una cuestión de conciencia en el sentido absoluto de la palabra y también del estado evolutivo personal. La naturaleza de los rayos de luz evolucionó mucho desde los principios de la vida autónoma de vuestro planeta. Los grandes y elevados rayos de luz espiritual tampoco tienen ya la fuerza regeneradora de antes y así mismo los rayos primarios menos espiritualizados se transformaron; de ahí las fluctuaciones en cada raza. Encuentran en cada pueblo eras de elevación espiritual alternadas con períodos de detenimiento por influencias materiales. Es la ley del trabajo absoluto y libre. 

 

Francia actualmente nos parece, desde el espacio, siempre envuelta en rayos que vienen de las esferas muy elevadas, pero que también se observa una clase de vapor procedente de las emanaciones terrestres materiales. Esta es la razón por la que tienen, actualmente en su país, choques que no se producían en los celtas que se impregnaban y tomaban sus directrices de las fuentes mismas de la naturaleza. Los dos grandes rayos de luz, de los que les hablé, siguen enviando sus fluidos vitales que deben mantener en las conciencias humanas la creencia en lo invisible, en la supervivencia y también en la fuerza divina creativa de la gran vida.

 

En Inglaterra, existe una doble corriente que nos indica siempre la proximidad del rayo de luz que engendró al celtismo. 1) Confianza de la sociedad cultivada en la existencia del ser invisible; 2) misticismo en la clase popular. Los seres refractarios a esta doble corriente permanecen atados a los disfrutes materiales y rechazan la doctrina superior.

 

Yo hallé últimamente en Inglaterra familias que poseían todavía una fe sincera y profunda en la bondad divina, aceptando la supervivencia superior y rogando en el silencio de la naturaleza. Estas familias tenían aún viva la llama céltica, no manchada por las generaciones. Estoy impresionado vivamente por los espíritus reunidos en torno a estas personas para mantener la llama de su conciencia. En la Bretaña francesa, la pequeña llama existe también, pero es más débil, ya que el ambiente de las radiaciones vecinas interrumpen su impulso hacia el azul. En el centro de Francia subsisten en sus campesinos parcelas de la fe céltica, incrustadas en el subconsciente; ellas se revelan en algunos sujetos por una expresión de candor y sinceridad en el rezo, elementos que solo son remanentes de las radiaciones célticas. En sus ciudades este elemento desapareció a causa de la influencia materialista.

 

Los rayos de luz céltico y oriental no son los únicos rayos elevados que la alta espiritualidad debe transmitir a los humanos. Hay un muy bonito rayo en Escandinavia, otro en Egipto, viniendo del Golfo Pérsico, y que se prolonga desde el Norte de Africa hasta el Atlántico. Los rayos célticos, escandinavos y orientales son los más puros. El rayo celta es el más etéreo mas el rayo escandinavo posee más color. El rayo de luz oriental está formado a la vez por el color azul céltico y el sol de oro que representa la fuerza dentro de la creencia mística.

 

Vuestros filósofos, vuestros historiadores, fueron impactados por las analogías que existen entre las influencias de las distintas corrientes y colocaron la cuna de los celtas en distintos puntos.

 

ALLAN KARDEC

23 de julio de1926

N° 10.     EL  RAYO  CELTICO    (Continuación) 

 El rayo céltico del cual les hablé se conservó a través de las edades en su conciencia francesa bajo la forma del amor al suelo.  Los druidas poseían en un alto grado esta radiación que les llegaba a ellos de tantos polos magnéticos que, por refracción, podían transmitir a los seres circundantes la llama mística y superior que habían recibido. Su poder sobre las masas ignorantes fue grande. En un momento dado, por intuición, cierto número de druidas recibió la misión de adentrarse más a otras tierras.    Provistos de poderes ocultos, ellos impresionaron a los bárbaros y transmitieron su magnetismo por sus encantamientos bajo la forma del culto, y, por lo tanto, la capa fluidica se extendió más sobre la Galia

El paso de los druidas es innegable en el centro de Francia y en Lorena. Se puede decir que el celtismo es el foco radiante de donde salió la raza nacional gala.   Bajo la acción de los ritos célticos el hombre se impregnó de misticismo, su cuerpo se afinó y pudo recibir ciertas vibraciones del espacio.   Estas vibraciones no pudieron ser desarrolladas gradualmente, ya que las generaciones no poseían todas las cualidades de absorción necesarias para la asimilación de los fluidos. 

Las vibraciones primarias célticas quedaron residualmente impresas en las almas.   Adormecidas durante la vida de las unas, se despertaban en sus descendientes, según sus aptitudes. 

Esta es la razón por la que pudieron constatar en su historia impulsos o retrocesos que se traducían en la ascensión hacia el ideal o el descenso hacia la  materia. 

De los seres llegados al mismo grado de evolución que acumulaban en ellos mismos numerosas vibraciones célticas, no todos las exteriorizaron en el mismo momento, ni en los mismos lugares.   Un bretón que recibe directamente de los druidas, en su tierra natal, la chispa céltica, la transmitirá a sus niños que la conservarán en estado latente hasta el momento en que se encienda en forma de una llama insospechada. 

Este momento se acerca.   Pronto van a constatar un movimiento de espiritualidad constante y duradero. Dios tiene proyectos para la Tierra.  Nosotros presentimos grandes cosas,  ya que lo espiritual debe hacer evolucionar la humanidad.

 

                                                               ALLAN  KARDEC

                                                               20 de agosto de 1926

 N° 11.      MÉTODO DE COMUNICACIÓN ENTRE ESPÍRITUS Y HUMANOS

Desde nuestra última conversación indagué sobre el método más fácil para comunicar a un cerebro intermediario y a seres humanos la solución a los problemas que me solicitan. Entré en contacto con Espíritus de las esferas superiores que me hablaron de la transmigración de los seres desde su origen.

En el espacio nosotros nos establecemos en una esfera de una densidad de término medio, y de allí recurrimos a los seres superiores.  Ellos no acuden siempre porque su rayo de luz no puede ser sostenido por nosotros, mas su pensamiento nos afecta como las ondas de la tierra afectan el resonador telefónico.

Cuando el llamado es entendido y los dos seres desencarnados entran en relación, los pensamientos se intercambian en forma de colores transmitidos por vibraciones. Pero, cuando se nos piden soluciones a problemas de una elevación superior a la comprensión de los humanos, nosotros, desencarnados, resumimos lo asimilado correspondiente al último plan de su evolución terrestre.

Sobre la tierra, tomen a dos individuos de inteligencia y comprensión diferentes y se les plantea una cuestión desconocida para ellos.  Ella será comprendida inmediatamente por uno y no por el otro, y  será necesario un esfuerzo de adaptación.  Lo mismo ocurre en el espacio. Por consiguiente, surge la solución al problema de la vida psíquica desde el punto de vista de las reencarnaciones, la correlación entre la vida humana planetaria y la vida de los desencarnados.

Pero, lo que solicitan, es de la mayor precisión posible sobre la molécula primaria, es decir, el punto inicial de la vida.   Ahora es necesario que traiga a ustedes el rayo de luz superior que enseña el misterio. Cuando este rayo de luz haya llegado hasta ustedes, tendré la posibilidad de informarles.  

Los misterios de la creación no pueden ser revelados a toda criatura humana.  Para eso, los seres deben ponerse en disposiciones especiales para que haya concordancia entre sus vibraciones y las vibraciones superiores.

Será necesario reunirles en una habitación cerrada, las ventanas cerradas.   Recibir las instrucciones a la luz de una lámpara protegida por un biombo.   Antes de la sesión bañarán la frente del médium con  algodón empapado de un poco de agua fresca.   Al penetrar en el médium magnetizaré la capa de agua y eso servirá de fluido amortiguador.

Recibiré entonces del espacio las vibraciones que me harán comprender los problemas.   Les prometí una ayuda seria del espacio, tendrán la documentación que desean, de ustedes  reunir los medios para ello.   Puesto que dedicaron su vida a la difusión de una creencia,  así como  lo hice yo mismo, siguieron siendo mis colaboradores sobre la tierra.   Les voy a dar toda mi personalidad fluidica para obtener la clave de un problema misterioso.   Pero, para eso, es necesario que los rayos de las grandes esferas vengan a afectarles directamente.

La humanidad no debe transgredir, desde el punto de vista evolutivo, las normas colocadas como bases de la vida universal.  Para comprender la menor parte de esta vida universal es necesario desarrollar su voluntad, su deseo de elevarse hacia el ideal, penetrarse de un baño fluidico puro y regenerador.

Hay grandes Espíritus que son incapaces de comprender de qué manera han venido y hacia donde van. Incluso, si lo comprenden en el espacio, lo olvidarían incorporándose en un medio y, con mayor razón, al reencarnar sobre la tierra para una nueva vida.

Cuando pienso y reflexiono en el espacio, las vibraciones psíquicas de todo mi ser pueden realizar la plenitud de mis facultades, pero, en cuanto penetre en el medio, estas vibraciones se reducen y mi poder pierde mucho de su amplitud.   Hay mundos fluidicos donde la comprensión está más clara que en ustedes. A medida que la materia pierde de su poder, el estado psíquico se vuelve más sutil y se impregna más fácilmente de las radiaciones de la vida universal.

En su período de formación, su tierra se impregnó de grandes corrientes de las que ya les hablé y, si los celtas y los druidas pudieron percibir las vibraciones directas, es porque  su planeta se encontraba todavía vibrando bajo una acción superior que fue reduciéndose en el curso de  las edades.

                                            

                                                             ALLAN KARDEC.

                                                             3 de septiembre de 1926.

N° 12. - ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA VIDA UNIVERSAL

Solicitaron esclarecimiento sobre algunos puntos confusos de la doctrina druídica. Con este fin me puse en contacto con las elevadas esferas para obtener algunos indicios sobre la fuente superior regeneradora de vida y amor. Tres círculos, como ustedes saben, forman las bases de la doctrina céltica, el más elevado corresponde a la fuente divina.

 

De la información proporcionada por los espíritus superiores se desprende que la inteligencia humana no debe conocer el secreto de la fuente suprema de la vida.  He aquí lo que puedo decir según las radiaciones que me llegan.  Existe más allá de los planos habitados por las criaturas, conforme a su evolución a través de su vida propia, existe una esfera enteramente vibratoria, sin límites, que se sumerge en la inmensidad del universo, pero que solo se experimenta a partir de un determinado grado de evolución. Esta esfera vibra y la criatura terrestre que puede ascender lo percibe aún en forma de vibraciones de la conciencia en su interior.

 

Las vibraciones de  la gran fuente están en comunión con la conciencia y cuando ésta es desarrollada, el sentido místico lo es igualmente.  Ello está en relación  directa con la evolución de la conciencia.

 

La gran fuente vibratoria anima todo el universo y de grado en grado, cada ser recibe las inspiraciones y las impresiones directas de la fuente que llaman Dios sobre la Tierra.

 

Tendrán un día la definición exacta de la palabra Eterna y entenderán lo que es la célula originaria de vida en este gran círculo superior vibratorio.   Pero su cerebro humano se disgregaría si se introdujera la clave del misterio. 

 

Sosteniendo y admitiendo aquí el punto, de que es en el gran círculo superior donde reside la potencia creativa.   Las moléculas que de él emanan se extienden a través del espacio como un ramillete de fuegos artificiales.  Ellas se extienden en ondas que van a formar las chispas creadoras de los seres.  En torno a estas moléculas fundamentales circulan las vibraciones que van a formar los  focos representativos de los mundos.   Nuevos mundos se crean constantemente.

 

Todo sistema creado tiene su vida propia y se subdivide en sistemas particulares.  Los planetas tienen su vida, sus transformaciones.   Los soles emiten ondas a su entorno.    En primer lugar se forma el  sistema gaseoso, luego el mineral, el vegetal, para llegar a la criatura humana.   Ésta, ser pensante, se mueve por medio de la chispa impulsada de la gran fuente, mientras que los sistemas mineral y vegetal son creados por los reflejos de generación secundaria.

 

Tal es la evolución de la materia que luego constituye el envoltorio carnal, al cual se adaptará la vibración inicial de la conciencia en conexión directa con la chispa suprema.   De este modo la proyección se establece.

 

Las vibraciones del gran Todo no son para una región en especial como se lo cree generalmente, sino que llenan todas las regiones del universo.  Ellas solo son perceptibles para los seres en la medida que aumenta su sensibilidad.   Las religiones, en sus concepciones de paraíso y regiones celestiales, solo presentan imágenes, mientras que indudablemente, las vibraciones del pensamiento divino animan todo el universo.

 

No todos los espíritus se encuentran en el estado de poder penetrar en el espacio vibratorio, ya que es necesario haber alcanzado un grado suficiente de perfección para percibir y apreciar la belleza y la grandeza de la vida superior. Cada sistema planetario tiene su grado de elevación y llega un momento en que los seres evolucionados, viviendo sobre planetas en curso de progreso, se sumergen más profundamente en el espacio.  Los espíritus ordinarios rozan los espíritus luminosos sin verlos;  pero, en ciertas condiciones, los espíritus superiores pueden volverse visibles con el fin de esclarecer a los espíritus menos evolucionados.

 

Cuando el espíritu en vías de evolución puede, por sus méritos, entrar en relación con el mundo superior y recibir la luz vibratoria de la gran fuente, recibe una impresión de fuerza, de potencia, y tan pronto como el impulso cesa, permanece con la percepción de la luz inherente a su grado de evolución.   Esta luz se traduce en millones de chispas vibratorias dotadas de una radiación intraducible al sentido humano, pero que enriquece su periespíritu.

 

Volvamos de nuevo a la molécula vibratoria que emana del círculo del infinito (Ceugant),  círculo creador de vida. Es toda  pureza y luz, es la fuente de las creaciones inferiores, el animador de las vidas sucesivas, tales son los elementos que constituyen la vida superior.

 

Se colocó a los druidas sobre su globo para aportar la mayor luz posible que reflejara su conciencia sobre este plano superior.   En los primeros tiempos la iniciación fué directa puesto que dicha conciencia era pura.

 

Esta palabra conciencia significa para nosotros, centro vibratorio aún no contaminado y que puede comunicar con el plano divino.  Esta es la razón por la que en el estudio de sus semejantes, aunque sus actos les parezcan reprensibles, si su conciencia no se destruye, permanece en ellos un pequeño centro vibratorio susceptible de crecimiento.

 

En los comienzos de su religión, los druidas gozaron de los beneficios de una comunión vibratoria muy intensa, lo que les valía el título de Iniciados.  Pero, al contacto con la materia, por refracción, los hombres deformaron las enseñanzas druidas.    Las conciencias se obscurecieron y las intuiciones se velaron, las iniciaciones se cerraron.

 

Por consiguiente, en diversos grados, la conciencia humana se impregna de lo divino.  ¿Conservará este patrimonio?  Al desencarnar, el alma humana se coloca en la luz que puede asimilar, según su grado de recepción y conservación de las vibraciones divinas.

 

Si como resultado de una vida terrestre, la molécula divina está paralizada por la materia, se suspende la progresión, el recuerdo de las pasiones materiales perturba la conciencia y aporta un estado de entumecimiento del ser espiritual. Es lo que los druidas llamaban el principio de destrucción, puesto que se detiene la evolución.

 

Para que la evolución prosiga su curso, es necesario que espíritus luminosos disuelvan esta clase de cascarón pasional fluídico para reanimar la chispa consciente y restablecido el ser espiritual, reanudará su marcha a través de sus existencias.   Numerosos son los espíritus desencarnados que se encuentran detenidos en su evolución.

 

Así como la chispa pierde su llama cuando se cubre de ceniza, la conciencia espiritual vuelve a entrar en la nada cuando se recarga demasiado de materia, no teniendo ésta el conocimiento que le sirva de apoyo  a su esencia espiritual.

 

Saben que esta materia es producida por la velocidad mayor o menor de las vibraciones entre las distintas capas de ondas que emanan de un punto vibratorio.  Así es que las que emanan de un punto de ondas espirituales para la formación de un mundo que deberá contener chispas conscientes, como  consecuencia, le es necesario que las moléculas vibratorias más pesadas, se transformen en materia.

 

En el curso de su evolución, llega un momento en que la molécula material se perfecciona lo suficiente para convertirse a su vez, en una molécula vital consciente, y eso se produce cuando esta materia se desprende de un mundo inferior para  retornar al espacio, atrayendo a sí las moléculas vitales de luz.  Los druidas tenían esta intuición puesto que dedicaron un culto a algunos objetos materiales.

 

Terminaré diciendo que la chispa vital consciente, una vez lanzada en la inmensa arena, debe recorrer un ciclo de existencias sucesivas a través de mundos y espacios variados ya que, todo lo que cambia de forma, cambia de medio.   La marcha de su evolución está en relación directa con la conservación y el desarrollo de la molécula vital consciente. Cuando ésta

ha recorrido un cierto  número de etapas en un sistema planetario, se dispone a ascender en la escala de los mundos,  paralelo con las otras chispas vitales conscientes.

 

Hay pues, dos creaciones paralelas. La creación de la chispa vital consciente, que corresponde al ser humano, y la evolución de la materia constitutiva de los mundos.

 

ALLAN KARDEC

15 de octubre de 1926

 

N° 13. - LAS FUERZAS RADIANTES DEL ESPACIO;   EL CAMPO MAGNETICO VIBRATORIO 

Nos referimos a una cuestión objeto de un artículo en el “Mañana” (del 3 de octubre de 1926) que anuncia el descubrimiento de algunas radiaciones del espacio.

Este descubrimiento o experiencia no es más que una orientación, ya que ustedes, desde el punto de vista  psíquico,  deben recibir las enseñanzas gradualmente con el fin de no ser perturbados.

Ya los druidas conocían estas ondas.   En medio de la naturaleza las pasiones materiales no ejercían una influencia parasitaria.

Se iniciaba al druida con el fin de dejar a la historia futura documentos que se aproximarían algún día a  las doctrinas científicas.   Ellos podían así servir a la elaboración de fórmulas, constituyendo en su conjunto, una enseñanza superior idealista (alusión a las Tríadas).

El druida recibía intuitivamente los efluvios provenientes de seres y de fuentes  superiores, y eso por conducto de las ondas.  Mas faltarían siglos para que el ser humano, por su trabajo personal, por su adaptación científica, pudiera asimilar todas las consecuencias de fenómenos que no habrían podido ser admitidos en la época druida.   Era necesario sin embargo, que la doctrina pura  fuera registrada por el ser humano que vivía en esa época en medio de la naturaleza, y conservada a través de las edades, a fin de que en un determinado momento, al comparar la doctrina ideocéltica  y la doctrina ideocientífica moderna, hubiera entre ellas un vínculo imperecedero.

Pronto se verá producirse fenómenos extremadamente curiosos, para los no iniciados, y cautivantes, para los iniciados.   Si los diferentes ciclos de la doctrina céltica representan distintos niveles de la ascensión en la vida espiritual, el descubrimiento de las distintas clases de ondas les revelará la composición de los distintos medios y llegará un día en que recibirán, por un lenguaje convenido, gamas de colores semejantes a pensamientos.

Cuanto más sea el medio vibratorio estudiado y analizado, más tendrán la posibilidad de conocer y captar las fuerzas exteriores a su globo.

Nosotros mismos, que estamos en el espacio, concebimos la marcha de la vida de una manera muy diferente a la vuestra.  Sabemos que se les transmiten algunas vibraciones que su ser humano recibe, almacena algunas,  pero que sus sentidos particulares son demasiado inferiores para permitirles exteriorizarlas.   El campo magnético vibratorio  se va  revelando a ustedes poco a poco.  No es necesario que pretendan tener la clave del problema de un solo golpe, ya que su cerebro físico se disgregaría.  El druida, inmunizado hasta cierto punto, estaba en relación casi directa con las fuerzas superiores que, en esa época, tenían una afluencia mayor que en el tiempo moderno.   Era necesario que en ese momento la vida fuera simple, rústica y que la base espiritual se estableciera sólidamente  para que gradualmente el arte y la ciencia vinieran a ayudarles a desarrollar las enseñanzas que les muestran algunos aspectos de la organización universal.

La ciencia no podía tener razón de ser sin que la chispa generadora descendiera de lo alto puesto que todo problema artístico o científico, tiene como base una parte de intuición, siendo ésta de carácter divino.

El druida respiró la atmósfera pura en medio del bosque, la cima de los árboles atraía las capas vibratorias que rodeaban y rodean siempre su planeta. En cuanto al bosque, tenía el mar que servía de conductor al otro polo magnético, es decir, el punto de vista psíquico para reforzar y establecer el conjunto.   Era necesario por una parte que la gran masa fluídica encontrara su equilibrio sobre la tierra y sobre las aguas.

El druida, cuando observaba el mar, se impregnaba a la vez de ondas que venían del bosque y que se reflejaban como un espejo sobre la superficie líquida.  Es  así como le llega la intuición de la existencia de los ciclos que ustedes conocen. En resumen, ustedes saben que la onda es una sucesión de círculos desde un punto de vista vibratorio.

Se les dirá un día porqué el druida tenía esta intuición y porqué dentro de la obra divina ello no se ha concretado sino varios millares de años más tarde. Podrán observar que el movimiento céltico por un lado, los movimientos cristiano y budista-hindú del otro, se produjeron en países a la vez montañosos, boscosos  y vecinos del mar.

Si el druida amaba el bosque, Cristo amaba la colina.   Por consiguiente, pueden ustedes deducir del fenómeno científico real que la onda se presta mejor a la captación sobre un elevado medio que en los terrenos bajos y que la vecindad del mar ayuda poderosamente en la captación de las capas vibratorias.  El agua recoge el pensamiento, luego lo transmite, es necesaria para la fecundidad de la tierra y es un hecho que ustedes consideran desde el punto de vista material y nosotros, desde el punto de vista espiritual.

Las fuerzas que vienen de los espacios son absorbidas por su tierra gracias a las capas de agua, a la vegetación exuberante, a las montañas, a las colinas, a los llanos y cada ser humano puede ser impresionado por estas ondas. Tuvieron, a su vez, el testimonio estudiando de cerca la doctrina céltica.   Les hablé de los rayos que vinieron a bañar la tierra y el bosque bretón, rayos de luz, capas de ondas que igualmente se extendieron sobre distintas partes de vuestra tierra.   Pero debo añadir que su raza francesa debe en gran parte su orientación a las capas de ondas recibidas en el oeste de su país.

El druida, por sus encantamientos, por la forma de su culto atraía fuerzas invisibles y experimentaba los efectos en forma de roces fluídicos.  Hoy en día esta  sensibilidad ha desaparecido para la mayoría de los humanos. Es necesario que se den condiciones especiales para poder, como el druida, sentir la influencia exterior.

Ustedes pueden decir que la palabra celtismo representa para el hombre moderno, la forma concreta de una doctrina que tiene por base la asimilación, la concentración, el desarrollo y eclosión de fuerzas que forman parte integral del  movimiento cósmico.

Viví en esta época y puedo afirmarles a ustedes que en el tiempo de los druidas, el ser humano experimentaba esta fuerza radiante que con el paso de los siglos fue necesario adaptar científicamente -solo tengo esta palabra-  a su envoltorio carnal.  El podía así aprender a leer, a analizar y a disociar las partes impalpables y vibratorias susceptibles de darle algunos esclarecimientos sobre el misterio de la creación.  El druida, por su iniciación, era capaz de comprender la función de las capas de ondas,  pero tenía en torno a él una masa humana primitiva, muy poco evolucionada para percibir la acción.   Según la voluntad superior, convenía en esta época depositar una chispa que en los druidas, se traducía en la comprensión de la evolución universal.  Y en la majestad de esta evolución que se imprime originalmente con fuerza, está la esencia de la doctrina que seguiría  latente a través de los siglos. Tal era el objetivo del druidismo que debía ser el detonador del conocimiento de las fuerzas superiores.

Quedaba por propagar, entre el mayor número de humanos posible, la autenticidad de esta revelación. Dos factores ayudaron a su difusión: la teoría de las existencias sucesivas y las convulsiones materiales y morales que se escalonan a través de la vida de los seres y mundos.

Hoy ustedes han visto que en el curso de la historia las pasiones nacen, crecen y disminuyen conforme a las alternativas de progreso o de regreso, según el ser humano se ha elevado del estado salvaje al estado actual.

Las artes florecieron, pero su impulso fue obstaculizado por la atrocidad de las guerras.  En pocas palabras, después de innumerables flujos y reflujos, ya hoy ha logrado penetrar en algunas mentes la idea de que la naturaleza y el ser humano son campos de observación magnética que, dadas  algunas condiciones, vibran y se ordenan en el sentido de que son las máquinas estáticas del orden universal.

El hombre moderno evolucionado extraerá sus directrices de la acción de las fuerzas superiores y su capacidad receptiva será comparable a la antena de sus telegrafías inalámbricas.   No está lejano el día en que estarán convencidos de que el infinito es Dios mismo y que la vida universal circula por todas partes, los espacios no son mas que campos vibratorios radiantes.

ALLAN KARDEC

29 de octubre de 1926

 

N° 14.    EL CELTISMO Y LA NATURALEZA.  LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO

El celtismo es el símbolo de un pensamiento que emana del infinito y se transmite por las corrientes tomadas de las arterias de la vida universal.  Es una de las formas evolutivas de la vida vibratoria del espacio.   Los árboles ayudaron poderosamente a la aspiración de estas vibraciones.   El suelo y las plantas trabajaron en el mismo sentido.

¿El ser humano, va él también a atraer esas vibraciones?   El druida vivió  en medio de la naturaleza, adaptándose, por sus aspiraciones, a la vida del espacio, y es uno de los primeros seres que haya registrado las vibraciones en forma de intuiciones.  Pero el druida era un ser un poco especial, animado de una fe ardiente. Ello se exteriorizaba en gran medida, en la vida material y en el ambiente.   Era un ser evolucionado, pero los seres rudimentarios que vivían en torno a él necesitarían siglos antes de ser capaces de aspirar las ondas del espacio.

Al recorrer la historia, ustedes podrán comprobar que las fluctuaciones morales alternaron con las fluctuaciones materiales.  Así como los druidas tenían en cuenta el flujo y el reflujo del mar, las civilizaciones humanas se inspiran en el flujo y en el reflujo del pensamiento. 

En virtud de la ley de las reencarnaciones las oleadas humanas no son de la misma evolución, por lo tanto, no aspiran en un grado igual a las ondas del espacio.  Pues, por consiguiente, hubo retrocesos después de los druidas.  Fue necesario civilizar al ser humano, infundiéndole en primer lugar el cristianismo, luego, a continuación, el culto de la belleza, por las artes y las letras.   Por último, el punto de vista científico se desarrolló y el celtismo y la ciencia van a llegar inevitablemente, a reunirse.

La doctrina céltica, en su pureza y su belleza, es como la esencia de la enseñanza inspirada por la fe en la vida superior.   A través de la historia del ser humano, éste fue impresionado en distintas épocas, por inspiraciones geniales y, si se aproximan a la enseñanza del druida y a la recepción intuitiva de pensamientos superiores más o menos modernos, ustedes podrían ver que hay correlación.

Al marchar juntos la civilización humana y la elevación del pensamiento, tomando como punto de partida el punto de vista céltico, verían que en todos los grandes momentos de la historia, la chispa más o menos genial de su raza se alimentó de las fuentes puras del celtismo.  Pero, con el flujo y el reflujo del pensamiento, esta chispa fue velada en diferentes momentos por la falta de homogeneidad de los seresHay una ley que establece que la progresión en la encarnación no sea siempre constante.  Pero en la creación de un mundo hay siempre los elementos imperecederos tomados de  la vida universal.

Los primeros druidas inculcaron a las poblaciones una fe bastante viva por medio de ejemplos tomados de la naturaleza pero, en un momento dado, la fe se obscureció y se dio a la discusión.   Su forma cambió a través de las edades, pero, si analizan todas las religiones, ustedes volverán a encontrar siempre la esencia divina que anima indiscutiblemente, la pura doctrina céltica.

Así, el celtismo reconoce la existencia de un foco de luz superior que influirá en las condiciones racionales del ser humano que vive sobre su globo. Como el druida fue influido por las ondas del espacio, la fe, bajo varias formas, ha tocado a los individuos a través de las edades y ahora, la fe y la ciencia deben encontrarse.

Ahora yo puedo decirles que el ser humano, después de cierto número de  encarnaciones, y cuando posee una sensibilidad constante y equilibrada, recibe directamente los pensamientos transmitidos por las ondas del espacio y complementa su libre albedrío, pero es necesario adquirir un desarrollo superior para recibir estas vibraciones.  Deben despojarse de las emanaciones materiales que se desprenderán de su ser y que paralizan la marcha del fenómeno de recepción.   Si el druida recibía casi directamente las intuiciones, es que las extraían de las fuentes mismas de la naturaleza.

El era por destino un iniciado.  A través de las edades estos iniciados se han reencontrado. Se podría llamarles los neo-druidas. No me adelanto demasiado diciéndoles que en los años próximos, si la fe ardiente no penetra en algunos individuos, al menos registrarán con ayuda de su trabajo científico, fenómenos sorprendentes. Pondrán al día la marcha ascendente y descendente de la sucesión de ondas extraplanetarias.

Los druidas nos enseñaron la existencia de estas ondas desconocidas. Las vibraciones de amor por lo divino, las formas de la naturaleza siempre animada, han sido los primeros indicios que todo en el universo es regulado por las leyes superiores.  Las vibraciones armónicas mantienen la vida y hacen pasar a través de sus eslabones la luz que esclarecerá el misterio de la vida superior y divina.

La doctrina materialista basada solamente en la ciencia estará en peligro de zozobrar.  La doctrina espiritualista basada en la fe y en la experiencia debe ayudar a la iniciación progresiva.   Es necesario que la inspiración gradual otorgada por la fe espiritualista marche a la par de la ciencia.   La ciencia es el faro y la fe es la luz que lo ilumina.

                                                      

ALLAN KARDEC,

 26 de noviembre de 1926

 

N° 15.  JUANA DE ARCO, ESPIRITU CÉLTICO,

PRESENTADA  POR JULES MICHELET  

Yo amé a Francia, mi alma se encendió con un ideal superior. Expresé mis impresiones y conocimientos en mi Historia de Francia.   Con la ayuda de Juana de Arco, a quien yo había glorificado, este ideal me ayudó a desencarnar, a encontrar mi camino en la luz celestial.   Este espíritu, que hasta ahora llamaban “el espíritu Azul”, es sinónimo para ustedes, de espíritu de luz, de patriotismo y de amor.   Al pronunciar su nombre experimenté los efluvios radiantes que me indican que Juana de Arco tenía la posibilidad de descender hacia ustedes y de intervenir en su próxima sesión.

El celtismo, a mi juicio, es la chispa embrionaria absolutamente necesaria para el resplandor de la vida nacional francesa.  Es gracias a esta radiación de esencia divina que no se aniquila la molécula que se transmite a través de las generaciones francesas. Los cambios de reaparición del escepticismo y del materialismo con efusiones de luz idealista constituye un juego de las leyes de la reencarnación.

Juana de Arco encarna al más alto grado esta alma céltica que, de una manera fundamental, se inspira en tres grandes elementos:  la fe en la fuerza divina, la fe en la vida renaciente a través de los espacios y la sensación de sus reflejos sobre la criatura francesa.  Lo que se traduce en el patriotismo nacional y el amor de Dios creador.   Juana de Arco recibía durante toda su vida de misionero la radiación que emanaba de las moléculas de orden divino. Si los ojos de su carne se negaban a ver la luz astral, su subconsciente estaba iluminado por la vida celestial.   Es por eso que tuvo una fuerza genial que luego le dio la  inspiración en un ideal de belleza y amor. Juana, como misionero y como francesa, vino a dar a las masas bárbaras, desorientadas y desunidas, la iniciación que debía servirles de viático.

A través de las épocas y las generaciones es necesario, entre tiempos, que un polo tan potente como puro reciba las vibraciones que forman la corriente de la vida universal.  Desde el tiempo más remoto, los grandes Iniciados han venido a los mundos;  estuvieron sobre su tierra Buda, el Cristo y Juana de Arco.

El celtismo es una de las formas de la voluntad divina puesto que su doctrina emana directamente de los focos de luz superiores y que los druidas fueron, sobre su suelo, los primeros seres capaces de comprender y transmitir las impresiones y enseñanzas recibidas por la iniciación, capaces también, por la irradiación, de extender una enseñanza saludable sobre las masas populares.

Juana de Arco fue inspirada por sus voces del bosque Chenu.  Recibió de espíritus superiores las enseñanzas que hicieron de ella la heroína sagrada.   El druida, su hoz de oro en la mano, no veía los ángeles del Bosque Chenu,  pero recibía el pensamiento a través de la luz divina, en una palabra, he aquí la impresión experimentada por el druida.   Entraba en éxtasis inspirada en la naturaleza, y veía en un momento dado, todo su ser entrar en vibración.  Se  sentía como elevada sobre la tierra y su personalidad física se encontraba en un círculo de efluvios a la vez calidos, suaves y sostenidos, lo que pueden traducir a la lengua moderna por atracción extática, vibración constante y recepción de ondas radiantes en de todo el ser humano. El druida no era en realidad mas que un médium dotado de facultades psíquicas y morales muy desarrolladas.

En algunos momentos el druida, no solamente sentía la influencia astral, pero veía también las luces, y vapores y condensaciones fluidicas.  Viviendo en su época actual, y debido a la marcha de la ciencia,  se podría mejor explicar y asimilarse todos estos fenómenos, pero en su tiempo todo le pareció maravilloso.

Cuando sólo veía condensaciones de vapores, tenía la impresión que un primer círculo le ocultaba otras luces. Y cuando experimentaba una transmisión desde el punto de vista de la iniciación, le parecía que un ciclo oculto encubría la presencia de la fuerza de las fuerzas y que debía inclinarse ante esta voluntad desconocida.    Disipadas esas impresiones, una especie de entorpecimiento, de abatimiento, de letargo , de entumecimiento sucedía al éxtasis y la voluntad del ser humano, animada por un deseo anterior al nacimiento, proporcionaba al druida la fuerza para continuar la enseñanza y esparcir en torno a él la fe naciente.   Además, en general, el druida tenía la facultad de exteriorizar las radiaciones que influían sobre los seres que les rodeaban. Juana de Arco recibió las mismas impresiones que el druida, pero en un sentido aún más elevado.

El reconocimiento de los tres ciclos se miestra en planos muy distintos, el plano de orden divino que extiende su luz y anima los grandes Espíritus, el todo rodeado de una luz más o menos viva que afecta las criaturas bajo la forma de la gracia; el tercer plano cerca de la tierra es más humano. Juana de Arco fue pues en su tiempo, la gran iniciadora céltica, puesto que vino en misión para extender en torno a ella la fe que debe salvar en la abnegación, el dolor y el renunciamiento; su irradiación humana fue grande, su irradiación espiritual es inmensa. Cada parcela fluidica que emana de su alma tiene el poder  de retener a través de los espacios los rayos de luz superior que representan el astral divino y, cuando el pensamiento de Juana toca un ser humano, ella es como el esmalte de una lentejuela de oro sobre la cual brilla una gota de luz divina.

Juana vino a su hora para revivificar una atmósfera viciada por la apatía, los goces y el materialismo. Si el druida aportó la chispa inicial, Juana de Arco revivificó, en su tiempo, el resplandor de una luz que se ensombrecía, tamizada  por las vidriosas y confusas franjas de pasión y de materia.

Es necesario pues, asociar la luz de Domrémy a las luces de Armórica. Ademas los Druidas no solamente permanecieron en Bretaña, sino que se esparcieron sobre las vertientes de los Vosgos.

Yo concluyo inclinándome reverente ante Juana, puesto que extrajo de su suelo regional la herencia céltica transmitida por generaciones.  

La fe divina está sobre todo; los grandes misioneros deben hacérselo comprender; el amor para Dios, el amor a la humanidad y el amor al país son las esencias de las vibraciones célticas.

 

JULES MICHELET.

10 de diciembre de 1926

N° 16.     EL CELTISMO  EN  LA CONCIENCIA FRANCESA

No es sin emoción que vuelvo a poner pie sobre esta tierra donde viví dedicándome a mi patria y de donde luego partí para las esferas de Dios. Ustedes hicieron un libro sobre el celtismo y deseo emitirles mi opinión sobre este tema, ya que les debo un poco de reconocimiento por haber escrito mi modesta vida. Agradecida, ruego a Dios y a sus elegidos, de todo mi corazón, bendecirles y les den  las intuiciones que permiten al alma abrirse en la belleza y la luz de los cielos.

El celtismo es la chispa animadora de la fe superior en el ser que experimenta su acción; y ocurre que este ser es el francés. El celtismo representa pues, la molécula inicial que hizo nacer en nuestros antepasados el conocimiento del infinito. Fue uno de los rayos de luz que aportan sobre la Tierra el recuerdo del pasado creador.  Fe religiosa, ardor en la evolución del ser, trabajo de la conciencia a través de la historia. Tales son los principios recibidos por los druidas y transmitidos por la palabra a las familias que los rodeaban.

Al descender al fondo de nuestras conciencias, encontramos la raíz del bien y el mal, y aún es al celtismo que debemos el libre arbitrio en la evolución francesa. Le debemos el libre arbitrio en el sentido de que, recibiendo la iniciación superior, y no pudiendo negar más el conocimiento de Dios, nuestro ser se impregnará de este fluido supravital que impresionó al druida y que se extenderá sobre las criaturas.   Siguiendo la marcha de la historia y a una deformación de la primera iniciación, no es necesario negar que es el druida el que transmitió el rayo de luz superior sobre la parte del planeta que nos interesa. Cantando la gloria de las esferas invisibles, y recibiendo la luz, se reveló el doble sentimiento del amor de Dios y el patriotismo íntegro. .

Si el celtismo nos reveló la luz divina, si esta luz hace vibrar nuestras conciencias y nuestros corazones, es que en esos corazones se alberga una fe mística, y deben esparcirse en torno a ellos, las virtudes y los beneficios recibidos.  El rayo de luz céltico nos enseña además a amar el suelo natal y un sentimiento que los resume a todos, ha nacido desde este tiempo; sólo se desarrollará más tarde y según los acontecimientos: el amor a la patria, el patriotismo.

La luz divina descendida sobre nosotros por el mismo rayo de luz que tocó a los druidas, llegó para hacer actuar al ser humano en el sentido de mayor destello.  Los corazones tuvieron un impulso maravilloso para lanzarse en el éter astral. Del primer rayo de luz que afectó al druida a los impulsos desinteresados y generosos que animan la criatura, hay una correlación muy estrecha.

Era necesario que el suelo de Francia fuera bañado por las vibraciones cósmicas.  El rayo de luz céltico dio el impulso y forma como una de las mallas de la red que rodea la Tierra y debe mantener entre ella y el espacio una comunicación inter-vibratoria que es la prueba de la vida universal.

La luz de Dios, vino a tocar el suelo de Francia, te fue transmitida por los antiguos druidas, se extiende sobre la criatura e infunde en su corazón las nobles virtudes; retiran de sus sentidos las moléculas materiales que obscurecen su espíritu y paralizan su desarrollo hacia el infinito.  Desde el punto de vista  idealista, la luz del espacio, copos de amor escapados del corazón de lo Alto, el druida la recogió, y sus radiaciones permanecen vinculadas íntimamente a la criatura de Francia.  Desde esta época de primer contacto, el rayo de luz céltico vibra siempre, pero la materia desgraciadamente, lo obscurece.  Vendrá ciertamente un día en que las conciencias se retirarán de la barahunda material. El celtismo, como en el tiempo de los druidas, reanudará entonces toda su actividad, mas en la espera, es necesario elogiar las almas generosas que afortunada e intuitivamente, extienden en torno a ellas el amor de Dios transmitido por las vibraciones del espíritu céltico. Oh!, mi bien amada Francia,  respira este azul fecundo!. !Que Dios no te abandone jamás; que naturalezas selectas te den su alma y su corazón!. !Que un movimiento de generoso desinterés abra al ser humano horizontes de luz sin límites!.   Las ondas que, a cada segundo, afectan el planeta, y emanan del rayo de luz que, en todo el territorio de Francia, pueda llamarse céltico.  !Que el maná divino, que las ondulaciones creadas por las esferas de luz se expandan en todos los corazones franceses!.  Muchas conciencias los experimentan, pero deseamos que el número se generalice y que Dios comunique por las vibraciones de su corazón con el corazón de mis amados hermanos que serán un día los iniciados en el Reino de Dios.

!Bendecido sea el druida, primer sacerdote, primer apóstol del país de Francia!.  Gracias a su inspiración los espíritus desencarnados pudieron absorber la luz de Dios.   !Que las vibraciones del espíritu céltico no se detengan jamás!!Que el horizonte se aclare sobre nuestro bello país; que las almas más dulces, y las de más ligero vuelo cobren mayor impulso hacia ti, oh mi Dios!.

!Que este libro, escrito con una sinceridad y una elevación de conciencia absoluta, permita a todos los franceses volver sus almas hacia el Infinito!. !Que la luz céltica se una a la fe en Dios, Todopoderoso, y a la tierra materna, símbolo de la patria que representa el Reino de Dios, sobre la Tierra!.

Dios es la luz superior, la vida inicial, la grandeza eterna.   Estudiando, analizando el celtismo, esta fuerza acrecentará; un deseo de comprender las leyes de la vida universal se apoderará de la criatura humana.  Deseo de todo mi corazón que la fe céltica encienda la esperanza en cada corazón humano y, si el autor de este libro llegó a hacer comprender que la fe es uno de los misterios de la creación, una chispa de luz divina habrá tocado al lector y le habrá hecho comprender que Dios no lo abandonará jamás.

 

JUANA DE ARCO

(Espíritu Azul).

FINAL

 

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