Introducción a
Mensajes de Allan Kardec dictados a León
Denis
Nuestros guías
espirituales nos han señalado la importancia de colaborar en
estos momentos en la divulgación de una serie de mensajes que
fueron dictados por Allan Kardec a León Denis para ser incluidos
en su último libro “El Genio Céltico y el Mundo Invisible”
(1927).
Citamos las
palabras de León Denis, de la Biografía de Allan Kardec, de
Henri Sausse, refiriéndose a estos mensajes: “Allan Kardec ha
hecho todavía más: nos ocupó dictándonos una serie completa de
mensajes que se encuentran al final de mi libro y algunos de los
cuales se elevan hasta el límite extremo de la comprensión
humana. Dos de ellos adoptan, en especial, este carácter, y
tienen por título: 'Origen y
evolución de la vida universal. Las fuerzas radiantes del
espacio. El campo magnético vibratorio’. Nuestros guías nos
declaran que todo lector podrá extraer de esta obra una
orientación nueva que, ‘en el estado de evolución a que hemos
llegado, es la única compatible con el grado de resistencia del
cerebro humano'”.
Es nuestro deseo
que la lectura de estos dieciséis mensajes despierte en cada
lector la comprensión de la gran dimensión que toma la vida
humana en el universo. Que cada una de estas frases pueda crear
en nuestras mentes esas imágenes que las palabras no pueden
describir, que nos lleven a las profundidades de la creación que
sean permisibles para cada uno de nosotros.
Siguiendo las
explicaciones y las palabras del Maestro Kardec, entendemos que
nuestros espíritus, complacidos, habrán de recorrer las
inmensidades del espacio con la alegría y el gozo que produce el
sentido de pertenencia, la perplejidad y admiración ante tanto
resplandor y grandeza en la obra divina.
Con la
satisfacción de haber cumplido con la encomienda, ofrecemos a
nuestros hermanos la traducción de estos mensajes y siendo
dieciséis el número de mensajes, estaremos presentando uno cada
semana.
Mensaje recibido
el miércoles
21 de
febrero de 2007
Entramos en el
estudio y esclarecimiento de cómo ha sido diseminada la semilla
de luz en este globo. Han sido insertadas a través del tiempo y
en diferentes civilizaciones y en diferentes épocas edificando
una sobre otra, creciendo en entendimiento en los seres que
habitan aquí. Uno que reciba la luz, va compartiendo con los de
su entorno y ellos en sí van compartiendo con el suyo y así
sucesivamente, va creciendo esa oleada de luz del momento.
Cada época ha
traído su propia iluminación en diferentes partes del mundo,
simultáneamente o poco a poco. Han sido variadas pero
constantes esas inyecciones de iluminación en este plano.
El Cristo, como
lo mencionan, ha sido el mayor ejemplar de lo que pueden
adquirir en este plano del nivel de iluminación, de amor que
pueden llevar los que aquí habitan. Sin ser el último en
traerlos, en materializar, porque él nunca se ha apartado. Como
él ya no vendrán, pero ha habido, hay y habrán seres que también
imparten esa luz. Y aunque no se reconozcan, son parte de esa
cadena.
Cada uno, como
individuo, es una célula que emite la luz que deciden emitir.
Cuando se agrupan, crean una célula más grande que a su vez, se
unifica por lazos energéticos a otras células de luz en el
plano. Así se crean las redes energéticas iluminadas de las que
tanto hablan por ahí. Y así las flores de luz cubren el plano.
Pero ha llegado la hora de intensificarlas, de incrementar sus
potencias porque el plano se polariza. Y hay que trabajar más
arduamente para mantener los equilibrios.
Esta luz viene en
crecimiento desde muy antaño y somos mas que un eslabón más en
esa cadena que no ha de terminar.
Pero nos toca ser
concientes de la necesidad de equilibrio individual para crear
el equilibrio grupal para mantener y sostener el equilibrio
terrestre. Todos sus estudios seguirán como verán,
conduciéndolos hacia este conocimiento. Saber de donde vienen
para saber hacia donde se dirigen. Se sigue anunciando la hora
que todos esperan, el gran acontecimiento para acudir al
llamado, pero así no es, no puede acudir al llamado quien no se
prepare porque no se puede encender esta llama sin la debida
preparación. Solo será efímera si sucediera de esa manera.
Para que sea duradera y útil, debe ser edificada. No es nada
que ya no sepan, solo trayéndolo a perspectiva y uniéndolo a eso
que piensan que es separado.
Debo retirarme
ya, pero no sin antes decirles que estamos con ustedes, que es
difícil llegar pero cuentan con nuestro apoyo incondicional.
Saben que la luz está, decidan proseguir en ella y verán como
florece en su interior las flores de lo Alto.
Adelante.
El
Genio Céltico y el Mundo Invisible - de León Denis
CAPÍTULO XIII - MENSAJES DEL MUNDO INVISIBLE
Publicamos a continuación la serie de mensajes dictados por
medio de la incorporación mediúmnica por los grandes y
generosos Espíritus que bien quisieron colaborar en nuestra
obra. La autenticidad de estos documentos reside no sólo
en ellos mismos, por el hecho de que superan sobre muchos puntos
el alcance de las inteligencias humanas, sino también en las
pruebas de identidad a que están vinculadas. Por ello durante
nuestras conversaciones con el Espíritu de Allan Kardec, éste
entró en algunos detalles precisos sobre su sucesión y los
desacuerdos que surgieron, a este respecto, entre dos familias
espiritistas, con particularidades que el medio no podía
absolutamente conocer, no siendo mas que un pequeño niño de
padres que ignoraban el
Espiritismo.
Estos detalles se habían borrado de mi propia memoria y pude
reconstruirlos después de mucho investigar y rebuscar.
En
cuanto a su valor científico y moral, se verá que los temas
tratados en estos mensajes alcanzan el más alto grado de la
comprensión humana actual. Lo sobrepasan incluso en algunos
casos, pero nos permiten sin embargo, entrever la génesis de la
vida universal. Al someter esta obra a su consideración, los
autores nos dicen que ella contiene una nueva orientación que,
en la fase de evolución a que han llegado, es la única
compatible "con el grado de comprensión y resistencia del
cerebro humano".
Recordemos sin embargo, a los que lo habrían olvidado, que los
Espíritus tienen a veces grandes dificultades de expresar por un
organismo, un cerebro extraño, conceptos e ideas poco familiares
a éste último. Ahora bien, es el caso precisamente en lo que se
refiere a nuestro medio y la cuestión céltica. El mismo Allan
Kardec lo constató durante sus mensajes, como se verá más
adelante. Son necesarios esfuerzos persistentes de la voluntad
para crear en el cerebro de un medio las expresiones, las
imágenes poco usuales. Esto explica las críticas que pudieron
ser dirigidas a algunos difuntos famosos con respecto a las
diferencias de estilo observadas en sus comunicaciones.
Una
otra objeción consiste en afirmar que reencarna Allan Kardec en
el Havre después de 1897. Eso sería, por lo tanto, haber
llegado al trigésimo año de su nueva existencia terrestre.
¿Ahora bien, se puede admitir que un espíritu de este valor haya
esperado tanto tiempo para revelarse por obras o acciones
adecuadas? Por otra parte, Allan Kardec no solo se comunica en
Tours, sino también en varios otros círculos espiritistas de
Francia y Bélgica. En todos estos medios se afirma por la
autoridad de su palabra y la sabiduría de sus conocimientos.
He
aquí en primer lugar, la presentación del Espíritu de Allan
Kardec por el guía director de nuestro grupo: "Les anuncio la
visita del Espíritu de Allan Kardec. Constaté el ambiente
puro y el bonito color fluídico que rodea este Espíritu, el
resplandor de su fe en la fuerza divina superior. Es lo que le
permitió, durante sus existencias, proseguir una evolución que
le da, a cada paso, conocimientos, intuiciones más precisas
sobre las formas y las leyes de la vida universal. Se dedicó
especialmente a Francia y a la llama céltica, es decir, la fe
primitiva natural, que siempre ha brillado en él.
Allan
Kardec se dedica a restablecer esta fe en la conciencia y la
subconsciencia de los franceses, con el fin de ayudarles a
elevar su espíritu y a acercarse al rayo céltico.
El
medio, ignorando completamente la cuestión céltica, nos ofrece
una garantía perfecta contra la autosugestión.
El
celtismo representa la fe ardiente emanada de las corrientes
superiores y transmitida en su región por una radiación que
ayudó poderosamente al desarrollo de la conciencia francesa. Es
uno de los lazos más vivaces al culto divino, al culto de la
supervivencia y al de la patria. Así, en sus rezos, la pequeña
llama céltica que enciende las conciencias de los franceses, se
eleva, brota en la medida que la sinceridad se exalte.
Deben,
en su obra, recurrir a las reminiscencias célticas para
restablecer esta fe ardiente en la divinidad que provoca sobre
nuestro mundo el envío de corrientes generadoras y benefactoras.
Esta alta aspiración, los corazones puros la poseen. Como antes
los Celtas, las almas que tienen sed de ideal buscan en las
fuentes de la naturaleza esta luz benefactora que simboliza la
grandeza divina. Allan Kardec les dirá cómo y porqué este rayo
céltico se dirigía al suelo armoricano.
Si
estuviera aún en la tierra me serviría de este tema para
demostrar que es a la chispa transmitida por los Celtas a quien
debemos, en distintos grados, la necesidad de la creencia en el
más allá, la satisfacción en la expansión del alma, y la
percepción de la luz espiritual que nos prueba que todas las
criaturas son la obra de Dios.
Concluyo afirmándoles que el rayo céltico es la guía que los
dirige hacia el
foco
supremo de luz. Es por esta luz que llegarán a comprender la
marcha de la vida universal. En sus vidas, a medida que suban
hacia Dios,
beberán
en
estas
fuentes poderosas, aprenderán a conocer las fuerzas insospechadas
del éter, las vibraciones creadoras
que demuestran la existencia
del
foco
divino".
No.
1- ÚNICA FUENTE DE LAS TRES GRANDES REVELACIONES: BUDISTA,
CRISTIANA Y CELTA
Soy
feliz por descender cerca de ustedes, ya que experimento una
satisfacción moral, un placer real, de sentirme bien adaptado a
seres que desarrollan radiaciones sensiblemente idénticas a las
de mi periespíritu. Esto nos muestra que es necesaria la
adaptación fluídica para poder comprender e intercambiar sus
pensamientos y sus
observaciones, según los medios en los cuales
se quiere descender. Cada individuo proyecta una radiación
conforme con el número de sus existencias; y la riqueza
molecular de los fluídos que componen su yo psíquico está
también en relación directa con los trabajos, las pruebas
sufridas, del esfuerzo continuado a través de sus existencias, o
sobre un mundo, o en el espacio. Añado que me es especialmente
agradable descender en este país de Francia, que yo amé,
habitando materialmente desde la “Armórica” hasta la
“Marienne”.
Cada
terruño desarrolló en mí conocimientos que no se perderán jamás.
Como celta, yo me impregné de
esa mística que me
podía aportar toda vibración del espacio. Luego, en mi penúltima
existencia, en Saboya, adquirí una resistencia moral que me fué
necesaria para predicar la doctrina que conocen. Pero en primer
lugar, hablemos
de la existencia por la cual tomé pie en Bretaña,
y que fué como la existencia iniciadora proyectando en mi ser la
chispa de la vida universal. Esta chispa brilló más o menos a
través de mis distintas vidas, según que pretendiera adquirir
tal o cual cualidad que se reconciliara, más o menos, con la
materia o con el espíritu.
Hay
seres que no pueden admitir las existencias sucesivas. En
ellos, la chispa iniciadora aún está velada,
ya que la lucha material los absorbe en su totalidad.
Hay existencias de fe, hay existencias de trabajo, ya que es una
ley inmutable, uno de los principios fundamentales para que el
ser se desarrolle a través de alternativas para recoger los
gérmenes benefactores que deben ayudarle a progresar en los
espacios. Dios proyectó la parcela de luz que es el alma,
y esta radiación de pensamiento divino debe llegar, por
transformaciones e incrementos sucesivos, a formar un foco
radiante que contribuirá al mantenimiento y al equilibrio de la
atmósfera de los mundos. Es un precepto de orden
general que indica la necesidad de la pluralidad de las vidas.
Las
primeras sociedades humanas que poblaron su tierra bosquejaron
las civilizaciones futuras; sobre algunos puntos, la iniciación
espiritual avanzó bastante, los Egipcios, los Celtas, los
Griegos, por ejemplo, llevaban en ellos focos radiantes que
paralizaban las fuerzas materiales. Ya ellos establecían
elementos de progreso sobre su globo. El vaivén de los seres
que vivirían alternativamente en su superficie, luego en el
espacio, podría por lo tanto, continuarse con regularidad.
Los
recién llegados, según su grado de evolución, procederían de
grupos pertenecientes a mundos inferiores, o existentes, o
desaparecidos. Estas consideraciones de orden general eran
necesarias antes de hablar más concretamente de Francia, su
influencia fluídica y su radiación en el mundo.
La
idea céltica es la esencia misma, ella emana del foco divino y
representa el espíritu de pureza en la raza; ella debe encender,
a través de los siglos, el alma nacional. Es el impulso hacia
las esferas superiores, el conocimiento inicial del foco divino,
la supervivencia del pensamiento, la correlación de las almas y
mundos, la orientación hacia un objetivo que debe esclarecerse y
precisarse a medida de nuestra evolución.
El
celtismo es el rayo de luz que señala el camino a los estudios
psíquicos futuros. Es sobre él que se incorpora, en su país,
el pensamiento del cristianismo, como el propio cristianismo se
había impregnado de este otro rayo, el misticismo oriental.
Existe
sobre su mundo algunos puntos privilegiados fluídicamente que
son como
miradores, condensadores y reflectores de fluídos,
destinados a hacer vibrar las
mentes
y los corazones de los pueblos del planeta. Sobre estos
puntos, tres focos se encendieron: el foco oriental en
India; el foco cristiano en Palestina; el foco céltico en
Occidente y en el Norte.
Si se estudia la
génesis de los fenómenos que concretaron las doctrinas, se verá
que la causa superior es siempre la misma y que su planeta es
tocado por estas corrientes, o haces de ondas superiores, que
son las verdaderas arterias de la vida universal. Por su
evolución, se produce ahora un nuevo foco radiante de
pensamiento que mostrará a la humanidad toda la belleza, la
grandeza, el poder de la obra divina.
ALLAN
KARDEC
12 de
febrero de
1926
N° 2.
– EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO A TRAVÉS DE LOS SIGLOS
En
nuestro último encuentro les hablé de los tres grandes focos
espiritualistas encendidos sobre la tierra para iluminar la
marcha de la humanidad. El foco oriental fue puesto en acción
por Espíritus de las esferas superiores cuya misión era elegir
seres que mostraran mayor conciliación con la naturaleza.
Querían demostrar que estando encarnados, al liberarse de las
pasiones, se podía entrar en sintonía directa con las grandes
corrientes superiores que deben ayudar a la evolución de las
sociedades terrestres. Tendrían, a su vez, el testimonio en el
estudio de la existencia de los grandes sacerdotes hindúes, los
lamas, que tenían a Buda como ejemplo y se esforzaban,
sobretodo, en inmunizarse contra los fluidos materiales que
recorrían la Tierra.
Los
Espíritus superiores habían actuado sobre una región de la
humanidad donde se estaba menos sujetos a los deseos de la
pasión. Quiero hablar de los monjes del Tíbet, luego de algunos
que existieron en la India. He aquí pues, un punto admitido:
el ser humano, en ciertas condiciones de aislamiento, ascetismo
y elevadas aspiraciones, puede sentirse en constante relación
con los mundos superiores. Los antepasados de los médiums están
allí; llegaron a dar a conocer su existencia a la humanidad,
pero para no dividirse, derrochar sus fuerzas, es la razón por
la cual permanecieron en el círculo oriental.
Para
que el pensamiento humano fuera impresionado de una manera más
concreta, fue necesaria la llegada del Cristo y que él se
mezclara íntimamente con las muchedumbres. El Cristo, como
los iniciados de la India, llevaba en él numerosas chispas de la
fuerza divina. Esta fuerza divina se transmitía por su palabra
y por la acción de los apóstoles. Pero sobre algunos puntos de
la Tierra, y especialmente en Galia, los sacerdotes celtas,
los propios druidas, transmitían igualmente las mismas
radiaciones del foco divino simbolizándolos a su manera, es
decir, inspirándose más concretamente en la naturaleza.
El
druida, como el Lama, tomaba de las fuentes generadoras del
espacio las fuerzas que despertaban su fe y lo atraían hacia el
foco superior. Las formas pueden variar, pero en el círculo
del Oriente, en el Cristianismo y en los Druidas, hay un punto
absolutamente idéntico: es que el ser humano, cuando sabe
desprenderse de las atracciones materiales, vibra lo suficiente
para percibir las emisiones de los grandes focos celestiales.
Los sacerdotes del Oriente, el Cristo y los Druidas eran
puntales impregnados de estas ondas potentes y, por lo tanto,
podían producir fenómenos que impresionaban a las muchedumbres.
En su
tiempo moderno, el magnetismo, que es una de las formas del
dinamismo universal, desempeña un papel importante en todos los
que constituyen los polos de atracción y saben usar la oración.
Es
necesario reconocer que entre los druidas, se producían
acciones, por ejemplo, los sacrificios humanos, últimos
vestigios de una grosera barbarie, destinados a impresionar a
las masas.
Desde
el origen de estos tres grandes focos de difusión
espiritualista, la fe y el ideal sufrieron alternativamente,
detenimientos y retrocesos;
el impulso del misticismo se despertó aquí y allá, bajo la
acción de las oleadas correspondiendo al estado de evolución de
nuestra humanidad.
Por
otra parte, la ciencia positiva en su marcha, fue opacando la
fe. El día en que un nuevo foco se encienda sobre la Tierra,
suscitará una curiosidad muy natural. A la hora presente, los
centros parecen desplazarse. No me sorprendería ver algún día,
en América, constituirse un polo capaz de
refrenar el positivismo
del pueblo americano. Este pueblo es, como su composición
étnica, muy variado, desde el punto de vista ideal. Es del
lado de la India que podemos esperar ver brotar un día los
fenómenos que nos interesarán al más alto grado. Esta región de
la Tierra siempre ha estado impregnada de misticismo, como en
Francia, vuestra Bretaña conserva siempre una fe ardiente en el
espíritu del más allá.
Recientemente, tuvieron lugar unas experiencias con la
participación de un ser que parecía poseer bonitas cualidades de
transmisión fluidica; pero se rodea con apóstoles demasiado
realistas, sin embargo hay allí una indicación, una dirección,
un simple hilo de conexión con luces espirituales. ¡Es un ser
evolucionado, pero no comparable a Buda y al Cristo!
La espiritualidad
debe evolucionar, y en algunas épocas se revive la fe que se
ahogaría en el materialismo. Buda, el Cristo y los Espíritus
de los Druidas representan fuerzas superiores de la luz divina y
trabajan para mantener la Tierra en el grado de equilibrio
necesario para proseguir su evolución, ya que, si la
espiritualidad se apagara sobre su planeta, el materialismo lo
invadiría y terminaría por corroerlo y disolverlo.
La
materia
debe ser
mantenida
en suspensión por la acción superior del espíritu. En
realidad, no es más que la pantalla sobre la cual viene a
reflejarse el rayo de luz de la vida universal.
Allan kardec
12 de marzo de 1926
N° 3.
- MISMO TEMA
Ya
hablé de los tres focos: budista, cristiano y druida. Saben que
el foco cristiano que, en resumen, es una emanación de las
doctrinas orientales, se extendió avanzando hacia Italia, luego
se enfrenta a la esfera independiente que representaba un polo
atractivo igual, constituido por el mundo céltico. Incluso desde
épocas distantes se fueron creando grandes focos
de atracción,
seres vinieron en misión tras de haber vivido en planetas más
avanzados, más viejos que el de ustedes, con el fin de sembrar,
junto al trabajo material, la semilla que abastecía la llama de
las conciencias humanas.
El
tiempo no
cuenta;
el destino y la vida universal se desarrollan eternamente.
Cuando las moléculas gaseosas de calor, vapor y agua que
formaron su tierra se condensaron para formar el protoplasma de
la materia, era necesario que entre los seres
que debían poblar este nuevo mundo, los iniciados superiores
vinieran a transmitir a las conciencias tan primitivas la
aceptación de una ley de orden superior.
Es por
eso que en Oriente, en Palestina y en
la
Galia se formaron los
focos
de atracción.
Si el principio fundamental que los inspiraba era el mismo, la
forma pudo variar en sus aplicaciones; pero al analizar
estos principios se ve que la tesis de la supervivencia eterna
es igualmente aceptada. Los druidas, ellos establecidos a
orillas de las costas, se inspiraron en los elementos directos
exteriores para la concepción de los tres círculos que
sintetizaban las fuerzas naturales y morales. Existía una
iniciación de varios grados y se la encuentra en las formas del
culto, y es dentro del cristianismo que la iniciación fue
parcialmente rescatada. Considero que la doctrina del
Cristo era más pura que otras, porque es más simple.
Se
iniciaba a los druidas cuanto más se acentuaba su grado personal
de mediumnidad. En ellos, el sacerdote, la sacerdotisa,
viviendo en medio de la naturaleza, recibían la iniciación por
la intuición de una manera más directa que en el culto
cristiano. Si se analiza el druidismo, se encuentra una
enseñanza esotérica muy desarrollada. Sin embargo, el
cristianismo le es superior desde el punto de vista humano ya
que se adapta más concretamente a las debilidades humanas, en
tanto que el druidismo con sus doctrinas de orden elevado ,
consideraba a la raza humana como inferior. Su enseñanza, mejor
comprendida por los privilegiados, llevaba a la masa a caer en
ciertas supersticiones.
En
resumen, dentro del celtismo no
hay que
retener
sino
el principio inicial; sus sacerdotes, viviendo en contacto con
la naturaleza, comunicaban
directamente
con las fuerzas invisibles, más interesados en conservar a pesar
de todo, los resultados materiales que se desprendían de la
transmisión de las enseñanzas y que se deformaban, descuidando
demasiado los conceptos de justicia y amor, en el seno de una
población aún bárbara en aquella época.
Podemos ver que los tres focos:
budista, cristiano y druida se
complementan. Jesucristo personifica la luz de las esferas casi
divinas, luz que, por sus ondas benefactoras, debe esclarecer,
vivificar la conciencia. El druidismo, con el poder de fuentes
vivas de la naturaleza, percibía las vibraciones de los mundos
y las emanaciones de la vida universal. Lo que el Cristo
recibía directamente de los seres superiores, el druida lo
obtenía por medio de las corrientes transmisoras del pensamiento
de los seres desencarnados.
Se
produce en la hora actual nuevas agrupaciones fluidicas, que no
se materializan todavía, mas están destinadas a formar un foco
de atracción que será el cuarto ciclo. Éste aceptará la realidad
de la vida superior susceptible, en algunas condiciones, de
comunicar con los seres humanos dotados de conocimientos
científicos ligados a un elevado ideal. Sus convicciones
ayudarán a restablecer el equilibrio necesario entre la
existencia material y la inspiración espiritual.
ALLAN
KARDEC
23 de
abril de 1926
4. CELTAS Y
ATLANTES
Vuestro grupo se ha
inmunizado porque permanece alejado de las pasiones humanas.
Son bien celtas gracias a su voluntad de permanecer en la
conciencia primitiva de su raza.
Una de las formas
del celtismo puro es el amor de la naturaleza. ¿Ésta no es el
reflejo de la belleza y la grandeza divina? Otorga a los
humanos las más puras alegrías del espíritu y los sentidos;
establece una comunicación a través de las esferas azules y las
corrientes extraterrestres.
El celtismo es aún
el amor de la familia, el conocimiento intuitivo de las
anterioridades y afinidades; el apego al suelo cuyas radiaciones
geológicas se asimilan
a las radiaciones individuales.
Pregunta: ¿
Hay, como algunos lo pretenden, una diferencia entre celtas y
galos?
Respuesta.
– Hay en el celta, según
el punto de vista
humano,
dos orígenes: el origen normando y anglonormando.
Existe en la Bretaña
los individuos de raza más bronceada, el pigmento más rojo,
quizá vendrían de la Atlántida, pero son especímenes aislados y
raros.
Parece que habría
habido entre la Atlántida y la Bretaña francesa una isla sobre
la cual vivieron estas tribus. Del país de Gazcuña una colonia
habría emigrado a la isla de Oléron.
Recuerden que la
chispa céltica es el elemento primordial que debe mantener el
nacionalismo francés actual, ya que la chispa vital de la
conciencia del francés salió del celta.
El pasado nunca
muere completamente para el hombre. El hombre bien puede
olvidarlo, pero lo guarda siempre en él. Ya que como es él
mismo en cada tiempo, es el producto y el resumen de todos los
tiempos previos.
ALLAN KARDEC
22 de mayo de 1926
N° 5. – SOBRE EL ORIGEN DE LA CORRIENTE CÉLTICA
La vida de los
planetas, como la de los individuos, debe sufrir fases
sucesivas, y conforme a esas fases, la homogeneidad
de los fluidos es más o
menos destruida o respetada
. Su Tierra entró en
su curso en contacto con una de las grandes corrientes que
constituyen las arterias de la vida universal. Esta corriente
es extremadamente potente y va a producir efectos diferentes,
según la naturaleza de los seres. Los Espíritus de orden
inferior que residen entre su planeta y esta corriente, no
pueden soportar la atracción fluidica que se desprende y he ahí
la revolución automática de éstos hacia la materia. Su
influencia traerá un recrudecimiento de las bajas pasiones.
En cuanto a los
terrestres que se complacen en la meditación y apelan a las
fuerzas, a las aspiraciones superiores, los efluvios de esta
corriente los alcanzarán y es por ahí que recibirán intuiciones
y comunicaciones.
Añadiré que esta
corriente vital tiene la propiedad de mantener en el espacio la
vida periespiritual y espiritual, y sobre la Tierra ilumina las
conciencias evolucionadas.
Pueden pues, constatar sobre su
tierra, en el momento actual, por una parte, una debilitamiento en
todas las creencias elevadas, y por otra parte, una afluencia de
misticismo. Esta es la razón por la que su estudio sobre el
celtismo viene a su hora y considero que la corriente de la que
hablo puede ayudar, reanimando las conciencias, y hacer
brillar la chispa de las anterioridad.
Saben que uno de los
principales elementos de su raza es el celtismo, que se formó
desde la formación de la Tierra, desde la aparición de los
primeros seres humanos. El celtismo es realmente una proyección
de luz procedente de uno de los haces de la vida universal.
Cada raza es
influenciada por un haz diferente, cuyas radiaciones se
adaptan a algunas partes del suelo, según su naturaleza.
Cuando su planeta
estaba aún en estado de formación, sus distintas capas ya
estaban en relación directa, por vibraciones, con algunos haces
de luz de las arterias que animan el gran Todo.
Esta es la razón por
la que cada raza conservó en el fondo de su subconsciencia la
chispa generadora que animó las primeras manifestaciones de la
vida. Cada raza posee pues, cualidades diferentes. El ser debe
adquirirlas
todas
a través del tiempo, en un orden sucesivo y, para
eso, debe pasar por los medio ambientes dominados tanto por la
virtud, tanto por la pasión. Observemos que la pasión no es
ya una virtud y cuando la virtud se altera, es cuando la
corriente fluidica se mancha de ondas que pueden deslustrar su
resplandor.
No les hablaré de la
composición química de las ondas que generaron la chispa
primaria que anima a cada pueblo y a cada individuo. Francia
siempre ha guardado su chispa primitiva. Según el estudio de
la historia y la prehistoria de Francia, a pesar de algunas
deformaciones, se ve que persisten a través de los siglos, las
virtudes de la raza. Que son:
1° actividad
intelectual sostenida.
2° conciencia en el individuo de su automatismo
integral.
3° necesidad
de misticismo e ideal, incluso cuando la
conciencia
del individuo se desvía.
4° lucha
constante entre la pasión y el ideal.
Tales son las características
de su raza. En todo el territorio se encuentran estas
cualidades fundamentales, y las pasiones son más o menos
idénticas. En su origen fueron radiaciones venidas del oeste
que afectaron a su país.
Si desde el espacio, ustedes
pudiesen seguir la génesis de un mundo, verían que antes de que
se suministre a sí mismo, hay en su entorno una clase de red
fluídica que le nutre. El polo vibratorio que nutre su raza se
adhirió a su planeta por el sur de Bretaña. En esa época, ello
es cierto, no había ni Bretaña, ni Galia, sino solamente una
capa gaseosa homogénea; las vibraciones se extendieron del sur
al norte en forma de abanico, y se pusieron en contacto en esta
dirección con la capa gaseosa. Este estado de cosas duró
durante todo el período de transformación de la corteza, y
cuando los primeros seres humanos aparecieron, se impregnaron de
estas radiaciones. Esta radiación primaria que tocó su país se
transmitió a través de las generaciones y las existencias, ya
que cada ser se lleva con él en su subconsciente la chispa vital
producida por la primera propulsión.
Es por eso que hoy en día, en
Bretaña o sobre las costas inglesas del suroeste, se encuentran
las mismas características de aspiraciones, de apego al suelo,
lo que prueba que las vibraciones fueron las mismas en toda esta
región, mientras que si más se aleja del centro-oeste, tanto más
se constata que la pureza del sentimiento céltico se debilita.
En resumen, el
celtismo corresponde pues, al punto de llegada de una corriente,
extraída de las arterias de la vida universal, y que penetró el
entorno terrestre a partir de su formación, justamente al
centro-oeste. He ahí las chispas vitales que dormitarán siempre
en la conciencia francesa.
ALLAN KARDEC
4 de junio de 1926
N°
6. LA CORRIENTE CÉLTICA Y EL CARÁCTER FRANCÉS
La
raza céltica que, de un modo general, había tomado pie sobre su
globo al oeste de Francia, con prolongación hacia el noroeste,
aprovechó las radiaciones transmitidas por el haz vibratorio del
que se habló. Todo celta puro debía pues, ser impregnado de las
virtudes y pensamientos que llegaban directamente de los focos
de luz superiores.
Se manifestaban en
los inspirados, druidas y bardos, por un ímpetu y un
reconocimiento hacia la luz del espacio en un brote de amor, de
gratitud por las alegrías experimentadas en las esferas
vibratorias del astral.
A medida que se alejan del punto de contacto con este rayo de luz
vibratorio, las virtudes primarias transmitidas por este rayo de
luz se van debilitando; pero los seres que se sucederán sobre la
corteza terrestre seguirán recibiendo, por rayos complementarios
e intermitentes, aunque con menor intensidad, las radiaciones
del pensamiento superior.
Mientras más el ser humano se va desprendiendo de la influencia
material, desde el punto de vista vibratorio, más su comprensión
se acercará intuitivamente a la vida extraterrestre. Intentemos
reconocer lo que ha permanecido, a través de los siglos, de la
chispa primitiva, transmitida por reflejo en el momento de la
creación de su globo.
En vuestra raza francesa el misticismo se deriva de la chispa
céltica con la generosidad particular a esa raza; luego, a
medida que se remonta del sur hacia el norte, toma un sentido
cada vez más reflexivo, temperado.
A través de los siglos, estas distintas cualidades se fueron
fundiendo para formar su raza francesa. Al analizarlo de cerca,
esta raza tiene subdivisiones y, si pudieran ver bajo el
microscopio lo que permanece de la chispa individual, de su
esencia divina, ustedes podrían constatar que donde ella
permaneció más fuertemente impregnada, fue en el misticismo.
Hay causas y leyes que rigen a cada individuo. Todo ser humano debe
poseer sus cualidades propias, sus vibraciones particulares, con
el fin de recibir e intercambiar las intuiciones con los mundos
superiores. Si leen en el alma de un bretón, mientras está
en oración, verían la pequeña chispa de su conciencia vibrar de
una manera intensa bajo el efecto de los rayos de luz
refractados del suelo y que deben mantener la creencia mística.
Si este bretón, fuera de su
ambiente, y puesto en contacto con un médium auténtico, su
educación esotérica se volverá fácil y el mayor número
encontraría en poco tiempo, en su subconsciencia, la creencia
pura de las existencias pasadas.
ALLAN KARDEC
25 de junio de 1926
No 7. - ANALOGÍA DEL IDEAL
JAPONES CON EL CELTISMO
Mi país está lejos del vuestro. Escribía en
mi lengua materna humana. No la comprendieron, los caracteres
eran de arriba a abajo, son fonéticos. (El espíritu antes de
hablar había trazado sobre la mesa signos incomprensibles para
nosotros.) Eso va a decirles un poco sobre mi origen. He sido
enviado por Allan Kardec para decirles que la esencia espiritual
que anima al pueblo japonés es idéntica a la que impresionó a
los primeros celtas. La espiritualidad se desprende de las
mismas fuentes de luz del espacio. Así como recibieron un rayo
de luz que se unió al planeta en Bretaña, como se lo expliqué,
un rayo de la misma esencia se unió sobre la parte del globo que
incluye a Japón y que se irradiaba hasta Manchuria. Nosotros,
japoneses, adquirimos por lo tanto, la impresión imborrable de
la vida del espacio. La vida terrestre es un sueño y la grande,
elevada, luminosa vida está en el seno del éter.
El japonés, a quién le preocupa su elevación
moral, conserva siempre en el fondo de su conciencia el recuerdo
íntimo del vínculo que lo liga a la vida superior. De ahí,
nuestro culto para Dios y los seres evolucionados que pueblan el
universo bajo formas diferentes. De ahí, nuestro culto al pensamiento, en homenaje a los desencarnados que lejanos y
cercanos, forman nuestra familia espiritual y humana.
Cuando el espíritu va directamente, y sin
reserva, hacia los focos de luz eminentemente espiritualizados,
experimenta otros pensamientos que son los conocimientos que
deben generar la evolución moral, y preservarlo de la influencia
del materialismo. Es por eso que los Orientales conservan el
culto de los muertos. Es por eso que, por su parte, los druidas
evocaban siempre, en los círculos de piedra, los seres que viven
en diversos planos. De ahí, instintivamente, el valor ante la
muerte, el espíritu de sacrificio y el amor a la naturaleza.
La naturaleza japonesa parece, actualmente,
haber perdido algo de la llama mística de siglos pasados.
Eso se debe a las tinieblas que envuelven su
tierra. Como en el origen, las grandes corrientes afectaban la
nebulosa en su formación, a la hora presente, esta tierra, que
no es ya nebulosa, ha servido de pantalla a las radiaciones del
espacio y, por lo tanto, ha sido presa de la materialidad en sus
iniciaciones y en su fe mística. He ahí lo que me está permitido
decirles hoy para su conocimiento personal. Tengo pena al dar mi
pensamiento, ya que no conozco su lengua. Fué necesaria la ayuda
de un espíritu que asistiera para que mis formas-pensamientos se
encuentren claras en el cerebro del medio y sean traducidas por
mediación de él.
Regreso al espacio libre y satisfecho de
haber podido volver de nuevo sobre la tierra para comunicarles
un pensamiento que pueda encender la flor cuyo perfume va a
esparcirse a través de las hojas de su futuro libro.
KASULI
Antiguo preceptor del Tribunal
Imperial de Japón. 25 de junio de 1926
No. 8. - LOS
PROCEDIMIENTOS ESPIRITUALES DE LOS DRUIDAS
Es interesante darles a
conocer el punto de contacto y las diferencias que existen entre
las religiones orientales y el celtismo. Se encuentran en Japón
los puntos fundamentales idénticos a las corrientes vibratorias
lanzadas en Bretaña.
Ustedes tienen nociones
precisas sobre el celtismo y saben que los Druidas y algunos
iniciados experimentaban estas vibraciones que, menos analizadas
que hoy en día, se traducían en ellos por simples intuiciones.
Durante las ceremonias
druídicas, los sacerdotes y las sacerdotisas caían en
éxtasis. La druidesa era el médium de los druidas, mejor
preservada, por habitar
en medio de la naturaleza. En general ella
era una casta. Las poblaciones de este tiempo estaban al refugio
del materialismo y por eso era necesario afectar su imaginación
con los sacrificios. Los sacrificios, o de seres humanos, o de
animales, hacían la base de las ceremonias druídicas, y se
precedían de cantos que constituían llamados
vibratorios propios para facilitar las intuiciones. Algunos
druidas tenían el poder de provocar la exteriorización de los
sujetos de modo que éstos bajo la influencia del sueño magnético
iban voluntariamente a la muerte.
La atmósfera terrestre en
esta época y en esta esquina de Francia, bajo la radiación
vibratoria de la que les hablé, era más fluída que la
atmósfera de hoy día.
Vibraciones más fuertes
vinieron a afectar su tierra, a medida que su caparazón se
espesaba y la naturaleza de las vibraciones se transformó.
Nosotros no podemos siempre, desde el punto de vista vibratorio,
actuar sobre el suelo como se hacía en el tiempo de los Druidas,
nosotros debemos limitamos a influir sobre algunos temperamentos
susceptibles de almacenar fuerzas fluidicas, vehículos del
pensamiento. Al seguir la evolución de su planeta constatarían
que los efluvios pierden parte de su carácter volátil para tomar
mayor fuerza vibratoria y es por lo que el cerebro humano
llegará, por adaptación científica, a descubrir las fuentes del
alma universal.
Digo la adaptación
científica, y no la ciencia pura sola, ya que la ciencia debe
ponerse sobre el camino de la orientación espiritualista, y es
la conciencia, encendida por la fe, quien la guiará hacia un
conocimiento más alto y más amplio.
Para volver de nuevo a los
Druidas, recurrían a las invocaciones a la naturaleza para
ponerse en un estado de equilibrio, capaz de hacerles
experimentar las vibraciones de los pensamientos superiores. Se
desprendía para ellos que el hálito superior existe, que la
tierra se rodea con fuerzas
creadoras, y que la vida no se
detenía a los límites de los bosques bretones. Ciertamente,
estas fuerzas no desarrollaban en los cerebros de los habitantes
de entonces brillantes invenciones que habrían podido traer una
civilización material casi espontánea. Pero lo que los Druidas
enseñaban ya, es que la tierra es una estación que se formó fluídicamente y que debe evolucionar, luego desaparecer.
Los pensamientos de los
Espíritus que impresionaban a los Druidas eran los de las
individualidades que vivían en el espacio, o en mundos ya
formados. Cuando un
planeta está en formación y seres conscientes
deben poblarlo, los primeros influjos que reciben son los que
les darán de manera imperecedera la creencia en la vida superior
e invisible. Esta creencia debe transmitir a través de las
generaciones la luz en la conciencia que desde el punto de vista
carnal, es necesario para la evolución y la transferencia en la
pluralidad de las existencias.
Nosotros hemos tenido que
hablar de las razas. Dejamos al druida proceder a la iniciación
muy espiritual de los habitantes de una parte de Francia. El
campesino bretón de esa época es un primitivo, naturalmente
desde el punto de vista de la civilización humana. A través de
la historia nosotros los encontramos siempre inmutablemente
atados a tres grandes principios: amor a lo sobrenatural, amor a
su tierra, amor a la raza. El amor a lo sobrenatural les llega por
esta afluencia de las radiaciones transmitidas por medio de los
druidas que, desde el punto de vista humano, impregnó la materia
carnal de un misticismo sostenido por una imaginación religiosa
y una fe ardiente para todo lo que es oculto. De un temor a la
vida futura surge la impiedad en relación al Creador. De ahí
derivan la ingenuidad mística de las muchedumbres y también la
elevación sincera que inspira la abnegación entre los marinos
y la resignación de casi todos los habitantes de la
isleta de Armor.
La piedad es para el bretón
el viático que sostiene el eslabón de la cadena de las vidas. El
envoltorio carnal del bretón aspira los efluvios nutritivos
transmitidos por el suelo. Si en su conciencia conserva siempre
el misticismo y la confianza en la fuerza divina, él experimenta
cierta clase de disfrute al penetrar en el ambiente que se
desprende del suelo de su Bretaña. Este fenómeno le daría el
equilibrio forzándolo instintivamente a permanecer sobre este
suelo. La naturaleza de su tierra se asemeja a los brazos de una
madre tierna, en que el corazón está representado por la fe
mística transmitida por los rayos de luz del espacio.
En resumen, el amor a lo
sobrenatural y el amor al suelo natal son
los dos principales factores que forman la raza bretona. En este
medio ambiente de suelo ardiente y misterioso, encuadrado por el
mar, el habitante adquirirá las cualidades superiores desde el
punto de vista de sensibilidad mística.
La raza bretona es a la vez
sensible y robusta. La sensibilidad vibratoria le vino del
espíritu y es de su suelo que le viene el ardor, a un
salvajíismo que se reflejaría en su
temperamento.
La naturaleza armoricana
mantiene en su imaginación el culto de la leyenda, el de los
antiguos ritos y, a pesar de las existencias sucesivas y las
deformaciones inherentes a la civilización, cuando viene la
muerte, el desencarnado bretón se lleva con él los mismos
estigmas impresos hace siglos.
La impresión del celtismo
pues, afectó la raza bretona, como ya lo dije, por capilaridad a
través del suelo, y a través de las migraciones humanas la
chispa céltica es y permanecerá uno de los focos que anima e
ilumina a Francia muy tenazmente.
ALLAN KARDEC
9 de julio de 1926
No. 9. - VARIEDAD DE
LAS RAZAS HUMANAS
Los celtas fueron los
primeros padres de la espiritualidad. Son las palabras de uno de
los grandes dignatarios de la iglesia, de León XIII, que tuve la
ocasión de encontrar en el espacio y que me comunicó este
pensamiento; concedo mucha importancia a esta palabra, prueba
que la visión del espacio queda más clara que la de la tierra.
Con respecto a los supuestos
orígenes orientales de los celtas, algunos historiadores se
equivocaron. Ya les dije que un rayo fluidico de luz había
afectado el Occidente en la vecindad de
Bretaña, en la formación de la tierra, rayo que transmite los
elementos necesarios de la vida universal. Más de un rayo
similar afecta su planeta.
Varias de estas corrientes
tenían fundamentos distintos aunque la frecuencia de las vibraciones era la
misma. Observe que, si el lado occidental tiene la bonita luz
espiritual céltica, no es necesario descuidar el constatar que
en el oriente, e incluso en extremo oriente, existe un
misticismo muy elevado que puede vincularse en los japoneses,
por ejemplo, a algunas creencias célticas.
Desde el punto de vista de
la raza, vemos elementos terrestres que están vinculados a los
de Bretaña. Como consecuencia de un doble fenómeno de
radiaciones, seres humanos, igualmente afectados por las
radiaciones del espacio y por las de su suelo natal, pueden
presentar las mismas características, en grados diferentes que
las de otras razas. Por ello existe entre el campesino bretón y
el campesino del Sur de Rusia, en Ucrania, por ejemplo,
características análogas: veneración a la naturaleza, apego a su
suelo, confianza innata en lo sobrenatural. No hay pues, nada de
sorprendente para que algunos escritores, no conociendo los
fenómenos de la vida magnética y extraterrestre, simplemente
hayan sido impactados por estas analogías y han procedido a
catalogar varias razas en un único tipo.
Pero puede suceder que entre
dos elevados rayos de luz ocurran nacimientos de seres casi
salvajes o rudimentariamente organizados. Tienen una prueba por
la presencia de razas salvajes, como los hunos fijados en
Hungría; más al norte, el pueblo germánico, al principio estas
tribus encontrándose colocadas a igual distancia del rayo de luz
céltico y el rayo de luz oriental. Cada raza evolucionada se
encuentra bajo la acción del rayo de luz regenerador, luego se
extienden ondas humanas en torno a este rayo hasta que éste
encuentre las ondas venidas de otro rayo de luz. Y eso explica
las diferencias entre razas, ya que el rayo céltico (lo cito
porque está más cerca de ustedes) es de un orden espiritual muy
elevado, y el rayo de luz oriental de igual orden, y fuera
ellos, hay otros rayos secundarios, que tienen una
característica totalmente diferente donde la luminosidad es rica
en multitud de colores y donde las vibraciones son más rudas.
Estos rayos representan el coraje brutal, la fuerza dominadora,
tienen el testimonio en los germanos y los húngaros. Y como
consecuencia de los choques entre las corrientes están las
luchas de raza. Estas corrientes existen siempre, pero se
transforman en el curso de los siglos, ofreciendo a los humanos
el alimento y la asimilación del pensamiento según su grado de
evolución y la naturaleza de su suelo. Ciertamente seres humanos
colocados entre dos rayos superiores pueden lIegar, sea
individualmente, o en grupo, a asegurar y
a asimilar más elementos
vibratorios superiores a su origen. Es una cuestión de
conciencia en el sentido absoluto de la palabra y también del
estado evolutivo personal. La naturaleza de los rayos de luz
evolucionó mucho desde los principios de la vida autónoma de
vuestro planeta. Los grandes y elevados rayos de luz espiritual
tampoco tienen ya la fuerza regeneradora de antes y así mismo
los rayos primarios menos espiritualizados se transformaron; de
ahí las fluctuaciones en cada raza. Encuentran en cada pueblo
eras de elevación espiritual alternadas con períodos de
detenimiento por influencias materiales. Es la ley del trabajo
absoluto y libre.
Francia actualmente nos
parece, desde el espacio, siempre envuelta en rayos que vienen
de las esferas muy elevadas, pero que también se observa una
clase de vapor procedente de las emanaciones terrestres
materiales. Esta es la razón por la que tienen, actualmente en
su país, choques que no se producían en los celtas que se
impregnaban y tomaban sus directrices de las fuentes mismas de
la naturaleza. Los dos grandes rayos de luz, de los que les
hablé, siguen enviando sus fluidos vitales que deben mantener en
las conciencias humanas la creencia en lo invisible, en la
supervivencia y también en la fuerza divina creativa de la gran
vida.
En Inglaterra, existe una
doble corriente que nos indica siempre la proximidad del rayo de
luz que engendró al celtismo. 1)
Confianza de la sociedad cultivada en la existencia del
ser invisible; 2) misticismo en la clase popular. Los
seres refractarios a esta doble corriente permanecen atados a
los disfrutes materiales y rechazan la doctrina superior.
Yo hallé últimamente en
Inglaterra familias que poseían todavía una fe sincera y
profunda en la bondad divina, aceptando la supervivencia
superior y rogando en el silencio de la naturaleza. Estas
familias tenían aún viva la llama céltica, no manchada por las
generaciones. Estoy impresionado vivamente por los espíritus
reunidos en torno a estas personas para mantener la llama de su
conciencia. En la Bretaña francesa, la pequeña llama existe
también, pero es más débil, ya que el ambiente de las
radiaciones vecinas interrumpen su impulso hacia el azul. En el
centro de Francia subsisten en sus campesinos parcelas de la fe
céltica, incrustadas en el subconsciente; ellas se revelan en
algunos sujetos por una expresión de candor y sinceridad en el
rezo, elementos que solo son remanentes de las radiaciones
célticas. En sus ciudades este elemento desapareció a causa de
la influencia materialista.
Los rayos de luz céltico y
oriental no son los únicos rayos elevados que la alta
espiritualidad debe transmitir a los humanos. Hay un muy bonito
rayo en Escandinavia, otro en Egipto, viniendo del Golfo
Pérsico, y que se prolonga desde el Norte de Africa hasta el
Atlántico. Los rayos célticos, escandinavos y orientales son los
más puros. El rayo celta es el más etéreo mas el rayo
escandinavo posee más color. El rayo de luz oriental está
formado a la vez por el color azul céltico y el
sol de oro que representa la fuerza
dentro de la creencia mística.
Vuestros filósofos, vuestros
historiadores, fueron impactados por las analogías que existen
entre las influencias de las distintas corrientes y colocaron la
cuna de los celtas en distintos puntos.
ALLAN KARDEC
23 de julio de1926
N° 10. EL
RAYO CELTICO (Continuación)
El rayo céltico
del cual les hablé se conservó a través de las edades en su
conciencia francesa bajo la forma del amor
al suelo. Los
druidas poseían en un alto grado esta radiación que les llegaba
a ellos de tantos polos magnéticos que, por refracción, podían
transmitir a los seres circundantes la llama mística y superior
que habían recibido. Su poder sobre las masas ignorantes fue
grande. En un momento dado, por intuición, cierto número de
druidas recibió la misión de adentrarse más
a otras
tierras.
Provistos de poderes ocultos, ellos impresionaron a los bárbaros
y transmitieron su magnetismo por sus encantamientos bajo la
forma del culto, y, por lo tanto, la capa fluidica se extendió
más sobre la Galia.
El paso de los
druidas es innegable en el centro de Francia y en Lorena. Se
puede decir que el celtismo es el foco radiante de donde salió
la raza nacional gala. Bajo la acción de los ritos célticos el
hombre se impregnó de misticismo, su cuerpo se
afinó y pudo
recibir ciertas vibraciones del espacio. Estas vibraciones no
pudieron ser desarrolladas gradualmente, ya que las generaciones
no poseían todas las cualidades de absorción necesarias para la
asimilación de los fluidos.
Las vibraciones
primarias célticas quedaron residualmente impresas en las
almas. Adormecidas durante la vida de las unas, se despertaban
en sus descendientes, según sus aptitudes.
Esta es la razón
por la que pudieron constatar en su historia impulsos o
retrocesos que se traducían en la ascensión hacia el ideal o el
descenso hacia la materia.
De los seres
llegados al mismo grado de evolución que acumulaban en ellos
mismos numerosas vibraciones célticas, no todos las
exteriorizaron en el mismo momento, ni en los mismos lugares.
Un bretón que recibe directamente de los druidas, en su tierra
natal, la chispa céltica, la transmitirá a sus niños que la
conservarán en estado latente hasta el momento en que se
encienda en forma de una llama insospechada.
Este momento se
acerca. Pronto van a constatar un movimiento de espiritualidad
constante y duradero. Dios tiene proyectos para la Tierra.
Nosotros presentimos grandes cosas, ya que lo espiritual debe
hacer evolucionar la humanidad.
ALLAN KARDEC
20 de agosto de 1926
N° 11. MÉTODO DE COMUNICACIÓN ENTRE ESPÍRITUS Y HUMANOS
Desde nuestra última conversación indagué sobre el método
más fácil para comunicar a un cerebro intermediario y a seres
humanos la solución a los problemas que me solicitan. Entré en
contacto con Espíritus de las esferas superiores que me hablaron
de la transmigración de los seres desde su origen.
En el espacio nosotros nos
establecemos en una esfera de
una densidad de término medio, y de allí recurrimos a los seres
superiores. Ellos no acuden siempre porque su rayo de luz no
puede ser sostenido por nosotros, mas su pensamiento nos afecta
como las ondas de la tierra afectan el resonador telefónico.
Cuando el llamado es entendido y los dos seres desencarnados
entran en relación, los pensamientos se intercambian en forma de
colores transmitidos por vibraciones. Pero, cuando se nos piden
soluciones a problemas de una elevación superior a la
comprensión de los humanos, nosotros, desencarnados, resumimos
lo asimilado correspondiente al último plan de su evolución
terrestre.
Sobre
la tierra, tomen a dos individuos de inteligencia y comprensión
diferentes y se les plantea una cuestión desconocida para
ellos. Ella será comprendida inmediatamente por uno y no por el
otro, y será necesario un esfuerzo de adaptación. Lo mismo
ocurre en el espacio. Por consiguiente, surge la solución al
problema de la vida psíquica desde el punto de vista de las
reencarnaciones, la correlación entre la vida humana planetaria
y la vida de los desencarnados.
Pero, lo que solicitan, es de la mayor precisión posible
sobre la molécula primaria, es decir, el punto inicial de la
vida. Ahora es necesario que traiga a ustedes el rayo de luz
superior que enseña el misterio. Cuando este rayo de luz haya
llegado hasta ustedes, tendré la posibilidad de informarles.
Los misterios de la creación no pueden ser revelados a toda
criatura humana. Para eso, los seres deben ponerse en
disposiciones especiales para que haya concordancia entre sus
vibraciones y las vibraciones superiores.
Será necesario reunirles en una habitación cerrada, las
ventanas cerradas. Recibir las instrucciones a la luz de una
lámpara protegida por un biombo. Antes de la sesión bañarán la
frente del médium con
algodón empapado de un poco de agua fresca. Al penetrar en el
médium magnetizaré la capa de agua y eso servirá de fluido
amortiguador.
Recibiré entonces del espacio las vibraciones que me harán
comprender los problemas. Les prometí una ayuda seria del
espacio, tendrán la documentación que desean, de ustedes reunir
los medios para ello. Puesto que dedicaron su vida a la
difusión de una creencia, así como lo hice yo mismo, siguieron
siendo mis colaboradores sobre la tierra. Les voy a dar toda
mi personalidad fluidica para obtener la clave de un problema
misterioso. Pero, para eso, es necesario que los rayos de las
grandes esferas vengan a afectarles directamente.
La humanidad no debe transgredir, desde el punto de vista
evolutivo, las normas colocadas como bases de la vida
universal. Para comprender la menor parte de esta vida
universal es necesario desarrollar su voluntad, su deseo de
elevarse hacia el ideal, penetrarse de un baño fluidico puro y
regenerador.
Hay grandes Espíritus que son incapaces de comprender de qué
manera han venido y hacia donde van. Incluso, si lo comprenden
en el espacio, lo olvidarían incorporándose en un medio y,
con mayor razón,
al
reencarnar sobre la tierra para una nueva vida.
Cuando pienso y reflexiono en el espacio, las vibraciones
psíquicas de todo mi ser pueden realizar la plenitud de mis
facultades, pero, en cuanto penetre en el medio, estas
vibraciones se reducen y mi poder pierde mucho de su amplitud.
Hay mundos fluidicos donde la comprensión está más clara que en
ustedes. A medida que la materia pierde de su poder, el estado
psíquico se vuelve más sutil y se impregna más fácilmente de las
radiaciones de la vida universal.
En su período de formación, su tierra se impregnó de grandes
corrientes de las que ya les hablé y, si los celtas y los
druidas pudieron percibir las vibraciones directas, es porque
su planeta se encontraba todavía vibrando bajo una acción
superior que fue reduciéndose en el curso de las edades.
ALLAN KARDEC.
3 de septiembre de 1926.
N° 12. - ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA VIDA
UNIVERSAL
Solicitaron esclarecimiento sobre algunos
puntos confusos de la doctrina druídica.
Con este fin me puse en contacto con las elevadas esferas para
obtener algunos indicios sobre la fuente superior regeneradora
de vida y amor. Tres círculos, como ustedes saben, forman las
bases de la doctrina céltica, el más elevado corresponde a la
fuente divina.
De la información proporcionada por los
espíritus superiores se desprende que la inteligencia humana no
debe conocer el secreto de la fuente suprema de la vida. He
aquí lo que puedo decir según las radiaciones que me llegan.
Existe más allá de los planos habitados por las criaturas,
conforme a su evolución a través de su vida propia, existe una
esfera enteramente vibratoria, sin
límites, que se sumerge en la inmensidad del universo, pero que
solo se experimenta a partir de un determinado grado de
evolución. Esta esfera vibra y la criatura terrestre que puede
ascender lo percibe aún en forma de vibraciones de la conciencia
en su interior.
Las vibraciones de la gran fuente están en
comunión con la conciencia y cuando ésta es desarrollada, el
sentido místico lo es igualmente. Ello está en relación
directa con la evolución de la conciencia.
La gran fuente vibratoria anima todo el
universo y de grado en grado, cada ser recibe las inspiraciones
y las impresiones directas de la fuente que llaman Dios sobre la
Tierra.
Tendrán un día la definición exacta de la
palabra Eterna y entenderán lo que es la célula originaria de
vida en este gran círculo superior vibratorio. Pero su cerebro
humano se disgregaría si se introdujera la clave del misterio.
Sosteniendo y admitiendo aquí el punto, de
que es en el gran círculo superior donde reside la potencia
creativa. Las moléculas que de él emanan se extienden a través
del espacio como un ramillete de fuegos artificiales. Ellas se
extienden en ondas que van a formar las chispas creadoras de los
seres. En torno a estas moléculas fundamentales circulan las
vibraciones que van a formar los focos representativos de los
mundos. Nuevos mundos se crean
constantemente.
Todo sistema creado tiene su vida propia y se
subdivide en sistemas particulares. Los planetas tienen su
vida, sus transformaciones. Los soles emiten ondas a
su entorno. En primer lugar se forma el
sistema gaseoso, luego el mineral, el vegetal, para llegar a la
criatura humana. Ésta, ser pensante, se mueve por
medio de la chispa impulsada de la gran fuente, mientras que los
sistemas mineral y vegetal son creados por los reflejos de
generación secundaria.
Tal es la evolución de la materia que luego
constituye el envoltorio carnal, al cual se adaptará la
vibración inicial de la conciencia en conexión directa con la
chispa suprema. De este modo la proyección se establece.
Las vibraciones del gran Todo no son para una
región en especial como se lo cree generalmente, sino que llenan
todas las regiones del universo. Ellas solo son perceptibles
para los seres en la medida que aumenta su sensibilidad. Las
religiones, en sus concepciones de paraíso y regiones
celestiales, solo presentan imágenes, mientras que
indudablemente, las vibraciones del pensamiento divino animan
todo el universo.
No todos los espíritus se encuentran en el
estado de poder penetrar en el espacio vibratorio, ya que es
necesario haber alcanzado un grado suficiente de perfección para
percibir y apreciar la belleza y la grandeza de la vida
superior. Cada sistema planetario tiene su grado de elevación y
llega un momento en que los seres evolucionados, viviendo sobre
planetas en curso de progreso, se sumergen más profundamente en
el espacio. Los espíritus ordinarios rozan los espíritus
luminosos sin verlos; pero, en ciertas condiciones, los
espíritus superiores pueden volverse visibles con el fin de
esclarecer a los espíritus menos evolucionados.
Cuando
el espíritu en vías de evolución puede, por sus méritos, entrar
en relación con el mundo superior y recibir la luz vibratoria de
la gran fuente, recibe una impresión de fuerza, de potencia, y
tan pronto como el impulso cesa, permanece con la percepción de
la luz inherente a su grado de evolución. Esta luz se traduce
en millones de chispas vibratorias dotadas de una radiación
intraducible al sentido humano, pero que enriquece su
periespíritu.
Volvamos de nuevo a la molécula vibratoria
que emana del círculo del infinito (Ceugant), círculo creador
de vida. Es toda pureza y luz, es la fuente de las creaciones
inferiores, el animador de las vidas sucesivas, tales son los
elementos que constituyen la vida superior.
Se colocó a los druidas sobre su globo para
aportar la mayor luz posible que reflejara su conciencia sobre
este plano superior. En los primeros tiempos la iniciación fué
directa puesto que dicha conciencia era pura.
Esta palabra conciencia significa para
nosotros, centro vibratorio aún no contaminado y que puede
comunicar con el plano divino. Esta es la razón por la que en
el estudio de sus semejantes, aunque sus actos les parezcan
reprensibles, si su conciencia no se destruye, permanece en
ellos un pequeño centro vibratorio susceptible de crecimiento.
En los comienzos de su religión, los druidas
gozaron de los beneficios de una comunión vibratoria muy
intensa, lo que les valía el título de Iniciados. Pero, al
contacto con la materia, por refracción, los hombres deformaron
las enseñanzas druidas. Las conciencias se obscurecieron y
las intuiciones se velaron, las iniciaciones se cerraron.
Por consiguiente, en diversos grados, la
conciencia humana se impregna de lo divino. ¿Conservará este
patrimonio? Al desencarnar, el alma humana se coloca en la luz
que puede asimilar, según su grado de recepción y conservación
de las vibraciones divinas.
Si como resultado de una vida terrestre, la
molécula divina está paralizada por la materia, se suspende la
progresión, el recuerdo de las pasiones materiales perturba la
conciencia y aporta un estado de entumecimiento del ser
espiritual. Es lo que los druidas llamaban el principio de
destrucción, puesto que se detiene la evolución.
Para que la evolución prosiga su curso, es
necesario que espíritus luminosos disuelvan esta clase de
cascarón pasional fluídico para reanimar la chispa consciente y
restablecido el ser espiritual, reanudará su marcha a través de
sus existencias. Numerosos son los espíritus desencarnados que
se encuentran detenidos en su evolución.
Así como la chispa pierde su llama cuando se
cubre de ceniza, la conciencia espiritual vuelve a entrar en la
nada cuando se recarga demasiado de materia, no teniendo ésta el
conocimiento que le sirva de apoyo a su esencia espiritual.
Saben que esta materia es producida por la
velocidad mayor o menor de las vibraciones entre las distintas
capas de ondas que emanan de un punto vibratorio. Así es que
las que emanan de un punto de ondas espirituales para la
formación de un mundo que deberá contener chispas conscientes,
como consecuencia, le es necesario que las moléculas
vibratorias más pesadas, se transformen en materia.
En el curso de su evolución, llega un momento
en que la molécula material se perfecciona lo suficiente para
convertirse a su vez, en una molécula vital consciente, y eso se
produce cuando esta materia se desprende de un mundo inferior
para retornar al espacio, atrayendo a sí las moléculas vitales
de luz. Los druidas tenían esta intuición puesto que dedicaron
un culto a algunos objetos materiales.
Terminaré diciendo que la chispa vital
consciente, una vez lanzada en la inmensa arena, debe recorrer
un ciclo de existencias sucesivas a través de mundos y espacios
variados ya que, todo lo que cambia de forma, cambia de medio.
La marcha de su evolución está en relación directa con la
conservación y el desarrollo de la molécula vital consciente.
Cuando ésta
ha recorrido un cierto número de etapas en
un sistema planetario, se dispone a ascender en la escala de los
mundos, paralelo con las otras chispas vitales conscientes.
Hay pues, dos creaciones paralelas. La
creación de la chispa vital consciente, que corresponde al ser
humano, y la evolución de la materia constitutiva de los mundos.
ALLAN KARDEC
15 de octubre de 1926
N° 13. - LAS FUERZAS RADIANTES DEL
ESPACIO; EL CAMPO MAGNETICO VIBRATORIO
Nos referimos a una
cuestión objeto de un artículo en el “Mañana” (del 3 de octubre
de 1926) que anuncia el descubrimiento de algunas radiaciones
del espacio.
Este descubrimiento o
experiencia no es más que una orientación, ya que ustedes, desde
el punto de vista psíquico, deben recibir las enseñanzas
gradualmente con el fin de no ser perturbados.
Ya los druidas conocían
estas ondas. En medio de la naturaleza las pasiones materiales
no ejercían una influencia parasitaria.
Se iniciaba al druida con
el fin de dejar a la historia futura documentos que se
aproximarían algún día a las doctrinas científicas. Ellos
podían así servir a la elaboración de fórmulas, constituyendo en
su conjunto, una enseñanza superior idealista (alusión a las
Tríadas).
El druida recibía
intuitivamente los efluvios provenientes de seres y de fuentes
superiores, y eso por conducto de las ondas. Mas faltarían
siglos para que el ser humano, por su trabajo personal, por su
adaptación científica, pudiera asimilar todas las consecuencias
de fenómenos que no habrían podido ser admitidos en la época
druida. Era necesario sin embargo, que la doctrina pura fuera
registrada por el ser humano que vivía en esa época en medio de
la naturaleza, y conservada a través de las edades, a fin de que
en un determinado momento, al comparar la doctrina
ideocéltica y la doctrina
ideocientífica moderna, hubiera entre
ellas un vínculo imperecedero.
Pronto se verá producirse
fenómenos extremadamente curiosos, para los no iniciados, y
cautivantes, para los iniciados. Si los diferentes ciclos de
la doctrina céltica representan distintos niveles de la
ascensión en la vida espiritual, el descubrimiento de las
distintas clases de ondas les revelará la composición de los
distintos medios y llegará un día en que recibirán, por un
lenguaje convenido, gamas de colores semejantes a pensamientos.
Cuanto más sea el medio
vibratorio estudiado y analizado, más
tendrán la posibilidad de conocer y captar las fuerzas
exteriores a su globo.
Nosotros mismos, que
estamos en el espacio, concebimos la marcha de la vida de una
manera muy diferente a la vuestra. Sabemos que se les
transmiten algunas vibraciones que su ser humano recibe,
almacena algunas, pero que sus sentidos particulares son
demasiado inferiores para permitirles exteriorizarlas. El
campo magnético vibratorio se va revelando a ustedes poco a
poco. No es necesario que pretendan tener la clave del problema
de un solo golpe, ya que su cerebro físico se disgregaría. El
druida, inmunizado hasta cierto punto, estaba en relación casi
directa con las fuerzas superiores que, en esa época, tenían una
afluencia mayor que en el tiempo moderno. Era necesario que en
ese momento la vida fuera simple, rústica y que la base
espiritual se estableciera sólidamente para que gradualmente el
arte y la ciencia vinieran a ayudarles a desarrollar las
enseñanzas que les muestran algunos aspectos de la organización
universal.
La ciencia no podía tener
razón de ser sin que la chispa generadora descendiera de lo alto
puesto que todo problema artístico o científico, tiene como base
una parte de intuición, siendo ésta de carácter divino.
El druida respiró la
atmósfera pura en medio del bosque, la cima de los árboles
atraía las capas vibratorias que rodeaban y rodean siempre su
planeta. En cuanto al bosque, tenía el mar que servía de
conductor al otro polo magnético, es decir, el punto de vista
psíquico para reforzar y establecer el conjunto. Era
necesario por una parte que la gran masa fluídica encontrara su
equilibrio sobre la tierra y sobre las aguas.
El druida, cuando
observaba el mar, se impregnaba a la vez de ondas que venían del
bosque y que se reflejaban como un espejo sobre la
superficie
líquida. Es así como le llega la intuición de la existencia de
los ciclos que ustedes conocen. En resumen, ustedes saben que la
onda es una sucesión de círculos desde un punto de vista
vibratorio.
Se les dirá un día porqué
el druida tenía esta intuición y porqué dentro de la obra divina
ello no se ha concretado sino varios millares de años más tarde.
Podrán observar que el movimiento céltico por un lado, los
movimientos cristiano y budista-hindú del otro, se produjeron en
países a la vez montañosos, boscosos y vecinos del mar.
Si el druida
amaba
el bosque, Cristo amaba la colina. Por consiguiente,
pueden ustedes deducir del fenómeno científico real que la onda
se presta mejor a la captación sobre un elevado medio que en los
terrenos bajos y que la vecindad del mar ayuda poderosamente en
la captación de las capas vibratorias. El agua recoge el
pensamiento, luego lo transmite, es necesaria para la
fecundidad de la tierra y es un hecho
que ustedes consideran desde el punto de vista material y
nosotros, desde el punto de vista espiritual.
Las fuerzas que vienen de
los espacios son absorbidas por su tierra gracias a las capas de
agua, a la vegetación exuberante, a las montañas, a las colinas,
a los llanos y cada ser humano puede ser impresionado por estas
ondas. Tuvieron, a su vez, el testimonio estudiando de cerca la
doctrina céltica. Les hablé de los rayos que vinieron a bañar
la tierra y el bosque bretón, rayos de luz, capas de ondas que
igualmente se extendieron sobre distintas partes de vuestra
tierra. Pero debo añadir que su raza francesa debe en gran
parte su orientación a las capas de ondas recibidas en el oeste
de su país.
El druida, por sus
encantamientos, por la forma de su culto atraía fuerzas
invisibles y experimentaba los efectos en forma de roces
fluídicos. Hoy en día esta sensibilidad ha desaparecido para
la mayoría de los humanos. Es necesario que se den condiciones
especiales para poder, como el druida, sentir la influencia
exterior.
Ustedes pueden decir que
la palabra celtismo representa para el hombre moderno, la forma
concreta de una doctrina que tiene por base la asimilación, la
concentración, el desarrollo y eclosión de fuerzas que forman
parte integral del movimiento cósmico.
Viví en esta época y
puedo afirmarles a ustedes que en el tiempo de los druidas, el
ser humano experimentaba esta fuerza radiante que con el paso de
los siglos fue necesario adaptar científicamente -solo tengo
esta palabra- a su envoltorio carnal. El podía así
aprender a leer, a analizar y a disociar las partes impalpables
y vibratorias susceptibles de darle algunos esclarecimientos
sobre el misterio de la creación. El druida, por su iniciación,
era capaz de comprender la función de
las capas de ondas, pero tenía en torno a él una masa
humana primitiva, muy poco
evolucionada para percibir la acción. Según la
voluntad superior, convenía en esta época depositar una chispa
que en los druidas, se traducía en la comprensión de la
evolución universal. Y en la majestad de esta evolución
que se imprime originalmente con fuerza, está la esencia de la
doctrina que seguiría latente a través de los siglos. Tal
era el objetivo del druidismo que debía ser el detonador del
conocimiento de las fuerzas superiores.
Quedaba por propagar,
entre el mayor número de humanos posible, la autenticidad de
esta revelación. Dos factores ayudaron a su difusión: la teoría
de las existencias sucesivas y las convulsiones materiales y
morales que se escalonan a través de la vida de los seres y
mundos.
Hoy ustedes han visto que
en el curso de la historia las pasiones nacen, crecen y
disminuyen conforme a las alternativas de progreso o de
regreso, según el ser humano se ha elevado
del estado salvaje al estado actual.
Las artes florecieron,
pero su impulso fue obstaculizado por la atrocidad de las
guerras. En pocas palabras,
después de innumerables flujos y reflujos, ya hoy ha logrado
penetrar en algunas mentes
la idea de que la naturaleza y el ser
humano son campos de observación magnética que, dadas
algunas condiciones, vibran y se ordenan en el sentido de que
son las máquinas estáticas del orden universal.
El hombre moderno
evolucionado extraerá sus directrices de la acción de las
fuerzas superiores y su capacidad receptiva será comparable a la
antena de sus telegrafías inalámbricas. No está lejano el día
en que estarán convencidos de que el infinito es Dios mismo y
que la vida universal circula por todas partes, los espacios no
son mas que campos vibratorios radiantes.
ALLAN KARDEC
29 de octubre de 1926
N° 14. EL
CELTISMO Y LA NATURALEZA. LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO
El celtismo es el símbolo
de un pensamiento que emana del infinito y se transmite por las
corrientes tomadas de las arterias de la vida universal. Es una
de las formas evolutivas de la vida vibratoria del espacio.
Los árboles ayudaron poderosamente a la aspiración de estas
vibraciones. El suelo y las plantas trabajaron
en el mismo sentido.
¿El ser humano, va él
también a atraer esas vibraciones? El druida vivió en medio
de la naturaleza, adaptándose, por sus aspiraciones, a la vida
del espacio, y es uno de los primeros seres que haya registrado
las vibraciones en forma de intuiciones. Pero el druida era un
ser un poco especial, animado de una fe ardiente. Ello se
exteriorizaba en gran medida, en la vida material y en el
ambiente. Era un ser evolucionado, pero los seres
rudimentarios que vivían en torno a él necesitarían siglos antes
de ser capaces de aspirar las ondas del espacio.
Al recorrer la historia,
ustedes podrán comprobar que las fluctuaciones morales
alternaron con las fluctuaciones materiales. Así como los
druidas tenían en cuenta el flujo y el reflujo del mar, las
civilizaciones humanas se inspiran en el flujo y en el reflujo
del pensamiento.
En virtud de la ley de
las reencarnaciones las oleadas humanas no son de la misma
evolución, por lo tanto, no aspiran en un grado igual a las
ondas del espacio. Pues, por consiguiente, hubo
retrocesos después de los druidas. Fue
necesario civilizar al ser humano,
infundiéndole en primer lugar el cristianismo, luego, a
continuación, el culto de la belleza, por las artes y las
letras. Por último, el punto de vista científico se
desarrolló y el celtismo y la ciencia van a llegar
inevitablemente, a reunirse.
La doctrina céltica, en
su pureza y su belleza, es como la esencia de la enseñanza
inspirada por la fe en la vida superior. A través de la
historia del ser humano, éste fue impresionado en distintas
épocas, por inspiraciones geniales y, si se aproximan a la
enseñanza del druida y a la recepción intuitiva de pensamientos
superiores más o menos modernos, ustedes podrían ver que hay
correlación.
Al marchar juntos la
civilización humana y la elevación del pensamiento, tomando como
punto de partida el punto de vista céltico, verían que en todos
los grandes momentos de la historia, la chispa más o menos
genial de su raza se alimentó de las fuentes puras del
celtismo. Pero, con el flujo y el reflujo del pensamiento, esta
chispa fue velada en diferentes momentos por la falta de
homogeneidad de los seres. Hay
una ley que
establece que la progresión en la
encarnación no sea siempre constante. Pero en la creación
de un mundo hay siempre los elementos imperecederos tomados de
la vida universal.
Los primeros druidas
inculcaron a las poblaciones una fe bastante viva por medio de
ejemplos tomados de la naturaleza pero, en un momento dado, la
fe se obscureció y se dio a la discusión. Su forma cambió a
través de las edades, pero, si analizan todas las religiones,
ustedes volverán a encontrar siempre la esencia divina que anima
indiscutiblemente, la pura doctrina céltica.
Así, el celtismo reconoce
la existencia de un foco de luz superior que influirá en las
condiciones racionales del ser humano que vive sobre su globo.
Como el druida fue influido por las ondas del espacio, la fe,
bajo varias formas, ha tocado a los individuos a través de las
edades y ahora, la fe y la ciencia deben encontrarse.
Ahora yo puedo
decirles que el ser humano, después de cierto número de
encarnaciones, y cuando posee una sensibilidad constante y
equilibrada, recibe directamente los pensamientos transmitidos
por las ondas del espacio y complementa su libre albedrío, pero
es necesario adquirir un desarrollo superior para
recibir estas vibraciones. Deben despojarse de las emanaciones
materiales que se desprenderán de su ser y que paralizan la
marcha del fenómeno de recepción. Si el druida recibía casi
directamente las intuiciones, es que las extraían de las fuentes
mismas de la naturaleza.
El era por destino
un iniciado. A través de las edades estos iniciados se
han
reencontrado. Se podría llamarles los neo-druidas. No me adelanto
demasiado diciéndoles que en los años
próximos, si la fe
ardiente no penetra en algunos individuos, al menos registrarán
con ayuda de su trabajo científico, fenómenos sorprendentes.
Pondrán al día la marcha ascendente y descendente de la
sucesión
de
ondas extraplanetarias.
Los druidas nos enseñaron
la existencia de estas
ondas desconocidas. Las vibraciones de amor
por lo divino, las formas de la naturaleza siempre animada, han
sido los primeros
indicios que todo en el universo es regulado
por las leyes superiores. Las vibraciones armónicas
mantienen la vida y hacen pasar a través de sus eslabones la luz
que esclarecerá el misterio de la vida superior y divina.
La doctrina materialista
basada solamente en la ciencia estará en peligro de zozobrar.
La doctrina espiritualista basada en la fe y en la experiencia
debe ayudar a la iniciación progresiva. Es necesario que la
inspiración gradual otorgada por la fe espiritualista
marche a la par de la ciencia. La
ciencia es el faro y la fe es la luz que lo ilumina.
ALLAN KARDEC,
26
de noviembre de 1926
N° 15. JUANA DE
ARCO, ESPIRITU CÉLTICO,
PRESENTADA POR JULES MICHELET
Yo amé a Francia, mi alma
se encendió
con un ideal superior. Expresé mis
impresiones y conocimientos en mi Historia de Francia.
Con la ayuda de Juana de Arco, a quien yo había glorificado,
este ideal me ayudó a desencarnar, a encontrar mi camino en la
luz celestial. Este espíritu, que hasta ahora
llamaban “el espíritu Azul”, es sinónimo para ustedes, de
espíritu de luz, de patriotismo y de amor. Al
pronunciar su nombre experimenté los efluvios radiantes que me
indican que Juana de Arco tenía la posibilidad de descender
hacia ustedes y de intervenir en su próxima sesión.
El celtismo, a mi
juicio, es la chispa embrionaria absolutamente necesaria para el
resplandor de la vida nacional francesa. Es gracias a esta
radiación de esencia divina que no se aniquila la molécula que
se transmite a través de las generaciones francesas. Los cambios
de reaparición del escepticismo y del materialismo con efusiones
de luz idealista constituye un juego de las leyes de la
reencarnación.
Juana de Arco
encarna al más alto grado esta alma céltica que, de una manera
fundamental, se inspira en tres grandes elementos: la fe en la
fuerza divina, la fe en la vida renaciente a través de los
espacios y la sensación de sus reflejos sobre la criatura
francesa. Lo que se traduce en el patriotismo nacional y el
amor de Dios creador. Juana de Arco recibía durante toda su
vida de misionero la radiación que emanaba de las moléculas de
orden divino. Si los ojos de su carne se negaban a ver la luz
astral, su subconsciente estaba iluminado por la vida
celestial. Es por eso que tuvo una fuerza genial que luego le
dio la inspiración en un ideal de belleza y amor. Juana, como
misionero y como francesa, vino a dar a las masas bárbaras,
desorientadas y desunidas, la iniciación que debía servirles de
viático.
A través de las
épocas y las generaciones es necesario, entre tiempos, que un
polo tan potente como puro reciba las vibraciones que forman la
corriente de la vida universal. Desde el tiempo más remoto, los
grandes Iniciados han venido a los mundos; estuvieron sobre su
tierra Buda, el Cristo y Juana de Arco.
El celtismo es una
de las formas de la voluntad divina puesto que su doctrina emana
directamente de los focos de luz superiores y que los druidas
fueron, sobre su suelo, los primeros seres capaces de comprender
y transmitir las impresiones y enseñanzas recibidas por la
iniciación, capaces también, por la
irradiación, de extender una
enseñanza saludable sobre las masas populares.
Juana de Arco fue
inspirada por sus voces
del bosque Chenu. Recibió de
espíritus superiores las enseñanzas que hicieron de ella la
heroína sagrada. El druida, su hoz de oro
en la
mano, no veía los ángeles del
Bosque Chenu,
pero recibía el pensamiento a través de la luz divina, en una
palabra, he aquí la impresión experimentada por el druida.
Entraba en éxtasis inspirada
en la naturaleza, y veía en un momento dado, todo su ser entrar
en vibración. Se sentía como elevada
sobre la tierra y su personalidad física se encontraba en un
círculo de efluvios a la vez calidos,
suaves y
sostenidos,
lo que pueden traducir a la lengua moderna por atracción
extática, vibración constante y recepción de ondas radiantes
en
de todo el ser humano. El druida no era en realidad mas que un
médium dotado de facultades psíquicas y morales muy
desarrolladas.
En algunos
momentos el druida, no solamente sentía la influencia astral,
pero veía también las luces, y vapores
y condensaciones fluidicas. Viviendo en su época actual, y debido a la marcha de
la ciencia, se podría mejor explicar y asimilarse todos estos
fenómenos, pero en su tiempo todo le pareció maravilloso.
Cuando sólo veía
condensaciones de vapores, tenía la impresión que un primer
círculo le ocultaba otras luces. Y cuando experimentaba una
transmisión desde el punto de vista de la iniciación, le parecía
que un ciclo oculto encubría la presencia de la fuerza de las
fuerzas y que debía inclinarse ante esta voluntad desconocida.
Disipadas
esas impresiones,
una especie de entorpecimiento,
de abatimiento, de letargo , de entumecimiento sucedía al
éxtasis y la voluntad del ser humano, animada por un deseo
anterior al
nacimiento, proporcionaba al druida la fuerza para continuar la
enseñanza y esparcir en torno a él la fe naciente.
Además, en general, el druida tenía la facultad de exteriorizar
las radiaciones que influían sobre los seres que les rodeaban.
Juana de Arco recibió las mismas impresiones que el druida, pero
en un sentido aún más elevado.
El reconocimiento
de los tres ciclos se
miestra
en planos
muy
distintos, el plano de orden divino que extiende su luz y anima
los grandes Espíritus,
el
todo
rodeado de una luz más o menos
viva que afecta las criaturas bajo la forma de la gracia; el
tercer plano cerca de la tierra es más humano. Juana de Arco fue
pues en su tiempo, la gran iniciadora céltica, puesto que vino
en misión para extender en torno a ella la fe que debe salvar en
la abnegación, el dolor y el renunciamiento; su
irradiación humana
fue grande, su
irradiación espiritual es inmensa. Cada parcela fluidica que emana de su alma tiene el poder de retener a
través de los espacios los rayos de luz superior que representan
el astral divino y, cuando el pensamiento de Juana toca un ser
humano, ella
es como el esmalte de una lentejuela de oro sobre la cual brilla
una gota de luz divina.
Juana vino a su
hora para revivificar una atmósfera viciada por la apatía, los
goces y el materialismo. Si el druida aportó la chispa inicial,
Juana de Arco revivificó, en su tiempo, el resplandor de una luz
que se ensombrecía, tamizada por las vidriosas y confusas
franjas de pasión y de materia.
Es necesario pues,
asociar la luz de Domrémy a las luces de Armórica.
Ademas los Druidas no solamente permanecieron en Bretaña, sino que se
esparcieron sobre las vertientes de los Vosgos.
Yo concluyo
inclinándome
reverente
ante Juana,
puesto que extrajo de su suelo regional la herencia céltica
transmitida por generaciones.
La fe divina está
sobre todo; los grandes misioneros deben hacérselo comprender;
el amor para Dios, el amor
a la
humanidad y el amor
al
país son las esencias de las vibraciones célticas.
JULES MICHELET.
10 de diciembre de
1926
N° 16. EL
CELTISMO EN LA CONCIENCIA FRANCESA
No es sin emoción
que vuelvo a poner pie sobre esta tierra donde viví dedicándome
a mi patria y de donde luego partí para las esferas de Dios.
Ustedes hicieron un libro sobre el celtismo y deseo emitirles mi
opinión sobre este tema, ya que les debo un poco de
reconocimiento por haber escrito mi modesta vida. Agradecida,
ruego a Dios y a sus elegidos, de todo mi corazón, bendecirles y
les den las intuiciones que permiten al alma abrirse en la
belleza y la luz de los cielos.
El celtismo es la
chispa animadora de la fe superior en el ser
que experimenta su
acción; y ocurre que este ser es el francés. El celtismo
representa pues, la molécula inicial que hizo nacer en nuestros
antepasados el conocimiento del infinito. Fue uno de los rayos
de luz que aportan sobre la Tierra el recuerdo del pasado
creador.
Fe religiosa, ardor en la evolución del ser, trabajo de la
conciencia a través de la historia. Tales son los principios
recibidos por los druidas y transmitidos por la palabra
a
las familias que los rodeaban.
Al descender al
fondo de nuestras conciencias, encontramos la raíz del bien y el
mal, y aún es al celtismo que debemos el libre arbitrio en la
evolución francesa. Le debemos el libre arbitrio en el sentido
de que, recibiendo la iniciación superior, y no pudiendo negar
más el conocimiento de Dios, nuestro ser se impregnará de este
fluido supravital que impresionó al druida y que se extenderá
sobre las criaturas. Siguiendo la marcha de la historia y a
una deformación de la primera iniciación, no es necesario negar
que es el druida el que transmitió el rayo de luz superior sobre
la parte del planeta que nos interesa. Cantando la gloria de las
esferas invisibles, y recibiendo la luz,
se reveló
el doble sentimiento
del amor de Dios y el patriotismo íntegro.
.
Si el celtismo nos
reveló la luz divina, si esta luz hace vibrar nuestras
conciencias y nuestros corazones, es que en esos corazones se
alberga una fe mística, y deben esparcirse en torno a ellos, las
virtudes y los beneficios recibidos. El rayo de luz céltico nos
enseña además a amar el suelo natal y un sentimiento que los
resume
a
todos, ha nacido desde este tiempo; sólo se desarrollará
más tarde y según los acontecimientos: el amor a la patria, el
patriotismo.
La luz divina
descendida sobre nosotros por el mismo rayo de luz que tocó a
los druidas, llegó
para hacer actuar al ser humano en el sentido de
mayor destello. Los corazones tuvieron un impulso maravilloso
para lanzarse en el éter astral. Del primer rayo de luz que
afectó al druida a los impulsos desinteresados y generosos que
animan la criatura, hay una correlación muy estrecha.
Era necesario que
el suelo de Francia fuera bañado por las vibraciones cósmicas.
El rayo de luz céltico dio el impulso y forma como una de las
mallas de la red que rodea la Tierra y debe mantener entre ella
y el espacio una comunicación inter-vibratoria que es la prueba de
la vida universal.
La luz de Dios,
vino a tocar el suelo de Francia, te fue transmitida por los
antiguos druidas, se extiende sobre la criatura e infunde en su
corazón las nobles virtudes; retiran de sus sentidos las
moléculas materiales que obscurecen su espíritu y paralizan su
desarrollo hacia el infinito. Desde el punto de vista
idealista, la luz del espacio, copos de amor escapados del
corazón de lo Alto, el druida la recogió, y sus radiaciones
permanecen vinculadas íntimamente a la criatura de Francia.
Desde esta época de primer contacto, el rayo de luz céltico
vibra siempre, pero la materia desgraciadamente, lo obscurece.
Vendrá ciertamente un día en que las conciencias se retirarán de
la barahunda material. El celtismo, como en el tiempo de los
druidas, reanudará entonces toda su actividad, mas en la espera,
es necesario elogiar las almas generosas que afortunada e
intuitivamente, extienden en torno a ellas el amor de Dios
transmitido por las vibraciones del espíritu céltico. Oh!, mi
bien amada Francia, respira este azul fecundo!.
!Que Dios no te
abandone jamás; que naturalezas selectas te den su alma y su
corazón!.
!Que un
movimiento de generoso desinterés abra al ser humano horizontes
de luz sin límites!.
Las ondas que, a cada segundo, afectan el planeta, y emanan del
rayo de luz que, en todo el territorio de Francia, pueda
llamarse céltico.
!Que
el maná divino, que las ondulaciones creadas por las esferas de
luz se expandan en todos
los corazones franceses!.
Muchas conciencias los experimentan, pero deseamos que el número
se generalice y que Dios comunique
por las vibraciones de su corazón con el corazón de mis amados
hermanos que serán un día los iniciados en el Reino de Dios.
!Bendecido
sea el druida, primer sacerdote, primer apóstol del país de
Francia!. Gracias a su inspiración los espíritus desencarnados
pudieron
absorber
la luz de Dios.
!Que
las vibraciones del espíritu céltico no se detengan jamás!.
!Que
el horizonte se aclare sobre nuestro bello país; que las almas
más
dulces,
y las de más
ligero vuelo cobren
mayor impulso hacia ti,
oh
mi Dios!.
!Que este libro,
escrito con una sinceridad y una elevación de conciencia
absoluta, permita a todos los franceses
volver
sus almas hacia el Infinito!.
!Que
la luz céltica se una a la fe en Dios, Todopoderoso, y a la
tierra materna, símbolo de la patria que representa el Reino de
Dios, sobre la Tierra!.
Dios es la luz
superior, la vida inicial, la grandeza eterna. Estudiando,
analizando el celtismo, esta fuerza acrecentará; un deseo de
comprender las leyes de la vida universal se apoderará de la
criatura humana. Deseo de todo mi corazón que la fe céltica
encienda la esperanza en cada corazón humano y, si el autor de
este libro llegó a hacer comprender que la fe es uno de los
misterios de la creación, una chispa de luz divina habrá tocado
al lector y le habrá hecho comprender que Dios no lo abandonará
jamás.
JUANA DE
ARCO
(Espíritu Azul).
FINAL
CASA DE LAS
ALMAS
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